La Procuraduría General de la Nación abrió indagación contra cuatro exfuncionarios del Gobierno nacional mencionados en el escándalo por los acercamientos entre el Ejecutivo y el Clan del Golfo, luego de la revelación de audios sobre las primeras conversaciones con esa organización armada.
Entre los indagados están el exministro de Defensa, Iván Velásquez; el excomisionado de Paz, Danilo Rueda; y los exfuncionarios de inteligencia Jorge Lemus y Ricardo Rey Rosanía, quienes para septiembre de 2022 ocupaban cargos relacionados con la Dirección Nacional de Inteligencia.
La actuación disciplinaria se desprende del informe revelado por la Unidad Investigativa de Noticias Caracol, en el que se dieron a conocer grabaciones de una reunión sostenida el 2 de septiembre de 2022 entre Danilo Rueda, entonces alto comisionado para la Paz, y Luis Armando Pérez, alias “Jerónimo”, uno de los comandantes del Clan del Golfo.
Los audios que abrieron la controversia
Según lo revelado, en las conversaciones se mencionan posibles ofrecimientos relacionados con la suspensión de bombardeos, el retiro de operativos militares y cambios dentro de organismos de inteligencia y de la Fuerza Pública. Estos puntos generaron cuestionamientos sobre los límites de los acercamientos exploratorios en el marco de la política de “paz total” del Gobierno Petro.
En uno de los fragmentos divulgados, Rueda habla de un “cese de bombardeos” y de una “limpieza en la inteligencia policial”, afirmaciones que quedaron bajo la lupa de los organismos de control por el posible alcance institucional que habrían tenido esos acercamientos.
La Procuraduría buscará establecer si los exfuncionarios actuaron dentro del marco legal, si hubo eventuales extralimitaciones en sus funciones o si se hicieron compromisos que no correspondían a sus competencias.
Velásquez negó haber conocido acuerdos
Tras la publicación de los audios, Iván Velásquez negó que Danilo Rueda hubiera tenido participación en la evaluación de altos oficiales de la Fuerza Pública que derivó en salidas dentro de la cúpula militar y policial.
El exministro aseguró que ese proceso fue riguroso y que no consultó ni recibió instrucciones del entonces comisionado de Paz sobre la permanencia o retiro de oficiales.