A menos de dos meses de las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026, la Misión de Observación Electoral (MOE) le pidió al Consejo Nacional Electoral (CNE) reforzar la prevención y la sanción de la violencia contra las mujeres en política, un fenómeno que, según la organización, suele intensificarse en campaña. El llamado llega con un dato de fondo: la participación femenina en las candidaturas al Congreso se mantiene, en términos generales, en el mismo nivel de 2022.
Candidaturas: el 40% sigue siendo el techo
La MOE pone el primer foco en los números. Para el Congreso 2026, la proporción de candidaturas inscritas se mantiene en 60% hombres y 40% mujeres, sin un salto claro frente al ciclo anterior. La lectura es directa: las reglas de participación han servido para abrir la puerta, pero no necesariamente para empujar un cambio sostenido en representación real.
Al mirar por la corporación, el contraste se hace más visible. En la Cámara de Representantes, la MOE reporta una caída en candidatas del 4%, al pasar de 771 a 742. Y en el Senado aparece otro dato clave por el peso simbólico: de 16 cabezas de lista, sólo seis son mujeres. No es un detalle menor, porque la cabeza suele concentrar visibilidad, recursos y el primer golpe de opinión.
La regla que debuta en 2026: mínimo una mujer donde se eligen menos de cinco curules
En este ciclo entra en juego un ajuste que busca cerrar vacíos en varios territorios. Con la Ley 2424 de 2024, las listas en las que se elijan menos de cinco curules deben incluir al menos una mujer. La MOE recuerda que, en elecciones pasadas, 19 de los 32 departamentos no estaban obligados a cumplir cuota de género en ciertos escenarios, lo que terminaba ampliando la brecha según el tamaño de la circunscripción.