Este viernes 01 de agosto, el expresidente Álvaro Uribe Vélez fue condenado en primera instancia a 12 años de prisión por los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal. La jueza Sandra Heredia, del Juzgado 44 Penal del Circuito de Bogotá, lo halló responsable como determinador en un esquema de manipulación de testigos dentro de un proceso judicial que se remonta a más de una década.
Aunque el fallo de culpabilidad fue emitido el pasado 28 de julio, la sentencia será leída formalmente este viernes a las 2:00 p.m., momento en el que se conocerá la forma de cumplimiento de la pena: en prisión, bajo detención domiciliaria o con medidas alternativas mientras se resuelven eventuales apelaciones.
Esta es la primera vez en la historia de Colombia que un expresidente es condenado penalmente, lo que convierte el caso en un hecho sin precedentes y de alto impacto político y judicial. La defensa de Uribe ya anticipó que interpondrá los recursos correspondientes para impugnar el fallo.
La condena ha provocado una ola de reacciones desde distintos sectores del espectro político. En el uribismo, la senadora Paloma Valencia advirtió que se trata de una señal preocupante para la democracia. “Así empiezan las dictaduras. No comienzan con tanques en las calles, sino con aplausos cuando encarcelan al contradictor. Con miedo disfrazado de justicia. Con jueces al servicio del poder y no de la verdad”, afirmó.
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En la misma línea, la senadora María Fernanda Cabal escribió en su cuenta de X (antes Twitter): “Mientras hay un guerrillero indultado en el poder, el mejor presidente de la historia de Colombia quedará preso por delitos que no cometió”.
El abogado penalista Abelardo De la Espriella calificó la decisión como un acto de injusticia:
“¡Hoy se ha consumado la infamia! Han condenado al símbolo de la lucha contra el terrorismo y contra quienes intentan imponer una dictadura populista en Colombia. En un juicio cargado de sesgos, donde la verdad fue ignorada, Álvaro Uribe Vélez ha sido víctima de una pantomima judicial.
Pero el pueblo no se rinde. Este 7 de agosto, día histórico para la Patria, los defensores de la libertad salimos a las calles. No para pedir favores, sino para gritarle al mundo una verdad que ni las togas militantes pueden ocultar: ¡Uribe es inocente!”