A pocas horas de la jornada electoral, Iván Cepeda decidió enviar un mensaje distinto al que suele dominar las campañas políticas. Lejos de un discurso centrado en los ataques a sus contradictores o en la polarización que ha marcado buena parte del debate público en los últimos años, el candidato puso el acento en la necesidad de dialogar, escuchar y construir acuerdos entre quienes piensan diferente.
En un país donde la discusión política suele estar marcada por los extremos, las descalificaciones y las etiquetas, Cepeda insistió en que las diferencias ideológicas no pueden seguir convirtiéndose en barreras insalvables entre los colombianos.
Su intervención estuvo atravesada por una idea central: la democracia requiere más conversación y menos confrontación.
Durante su discurso, el candidato hizo reiterados llamados a la concertación y a la construcción de consensos, planteando que los grandes desafíos nacionales exigen la participación de sectores diversos y no únicamente de quienes comparten una misma visión política.
Entre las frases más destacadas de su intervención estuvieron:
“Las diferencias no pueden convertirnos en enemigos”.
“Les reitero mi intención de diálogo”.
“Tenemos que escucharnos más”.
“No podemos seguir alimentando el odio entre colombianos”.
“La concertación no es una debilidad”.
“Gobernaremos con quienes piensan distinto”.
“Colombia necesita acuerdos nacionales”.
“El miedo no puede seguir dirigiendo las decisiones del país”.
“La democracia se fortalece conversando”.
“Nadie sobra en Colombia”.
El tono del mensaje llamó la atención porque se produjo en uno de los momentos de mayor tensión política del calendario electoral. Tradicionalmente, los cierres de campaña suelen estar dirigidos a movilizar emociones fuertes entre los simpatizantes. Sin embargo, Cepeda optó por enfatizar la necesidad de reducir la confrontación y abrir espacios para el encuentro entre distintos sectores de la sociedad.