Ingrid Betancourt anunció su regreso al Congreso como candidata al Senado. Explicó que su decisión responde a un momento crítico para el país y a la necesidad de renovar la política desde adentro.
“Yo decido volver a poner mi nombre en una lista de Senado, en la cola de la lista, básicamente porque pienso que tiene que haber un arrastre, que quiero ayudar a mucha gente a llegar al Congreso, gente nueva”, afirmó.
Betancourt aseguró que su objetivo es abrirles espacio a profesionales que tradicionalmente han estado por fuera de la política.
“Los mejores constitucionalistas, economistas, médicos, antropólogos, gente extraordinaria que ha mirado la política desde la barrera y que hoy dice: la situación está crítica, tenemos que actuar por Colombia”, dijo.
Corrupción y advertencia sobre la democracia
Betancourt fue enfática al señalar la corrupción como uno de los principales males del país. “Creo que hay que sacar a los bandidos del Congreso”, dijo, al referirse a los escándalos recientes y al desvío de recursos públicos.
La candidata lanzó una advertencia sobre el sistema democrático: “por primera vez, desde el último siglo, vemos que estamos en riesgo de perder nuestra democracia”. Y añadió: “Hoy nos damos cuenta que estamos al borde de una dictadura narcocomunista muy a la sazón de lo que está pasando en Venezuela”.
El peso del secuestro y las críticas
Betancourt reconoció que su regreso a la política implica enfrentar heridas profundas. “Yo pasé seis años y medio encadenada a un árbol en las selvas de Colombia”, recordó. Admitió que la decisión afecta también a su familia: “mis hijos tenían 16 y 13 años cuando me desaparecieron de sus vidas”.
Aun así, sostuvo que asume el costo: “yo podría estar tranquila viviendo en otro lado, pero vengo acá y asumo las críticas, porque cuando uno quiere ser la persona que quiere ser, tiene que pagar el precio”.