La tensión política en Colombia volvió a encenderse tras un nuevo y polémico episodio protagonizado por el ministro del Interior, Armando Benedetti, y la actual canciller Laura Sarabia.
Esta vez, los conflictos personales entre ambos —que se remontan a su etapa de trabajo conjunto en el Congreso— han escalado al ámbito judicial, con acusaciones de agresión y comportamientos irregulares, ahora bajo la lupa de la Fiscalía General de la Nación.
El episodio más reciente ocurrió cuando Benedetti fue abordado por varios medios de comunicación a la salida de un evento oficial. Los periodistas buscaban conocer su reacción frente a la denuncia penal interpuesta por Sarabia, quien aseguró haber sido víctima de agresiones por parte del ministro. La canciller entregó a la Fiscalía siete folios con pruebas que, según ella, evidencian un patrón de comportamiento abusivo y posibles irregularidades por parte de Benedetti.
En lugar de responder las preguntas, Benedetti optó por un gesto que ha sido ampliamente interpretado como irrespetuoso y provocador: se tapó la boca con una mano y, sin pronunciar palabra, miró fijamente a los reporteros. A pesar de la insistencia de los periodistas, el ministro mantuvo su gesto en silencio, acompañado de una actitud burlesca que incluyó sonrisas irónicas y evasivas.
Este comportamiento ha generado una fuerte ola de críticas tanto en redes sociales como en sectores políticos. Analistas lo han calificado como “un gesto desafiante y poco respetuoso frente a un caso de presunta violencia de género”, mientras que diversos líderes de opinión señalaron que “ese tipo de actitudes solo revictimizan y deslegitiman el rol de la mujer en el poder”.
La denuncia de Sarabia se remonta a 2023, cuando ambos trabajaban juntos en el Senado de la República. La relación laboral se tornó conflictiva y, con el paso del tiempo, se hicieron públicas una serie de disputas y señalamientos cruzados. Sin embargo, el caso ha escalado en los últimos días, luego de que Sarabia confirmara ante medios su intención de cooperar plenamente con la justicia. “Ser parte del Gobierno no significa que deba abandonar mis derechos”, afirmó con contundencia en una rueda de prensa realizada en la sede de la Cancillería.