La Registraduría respondió el 27 de febrero a las observaciones que el ministro del Interior, Armando Benedetti, expuso un día antes en la Comisión Nacional para la Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales. En su documento, la entidad defendió los controles sobre el software electoral y la auditoría de los partidos políticos. También dejó puntos sin respuesta cerrada sobre qué hacer ante una falla técnica detectada a tiempo y sobre el alcance de la publicación de datos del preconteo.
La auditoría al software
La entidad afirmó que el código fuente de los sistemas de escrutinio, preconteo, sorteo de jurados, consolidación y divulgación está disponible para una revisión independiente por parte de auditores de los partidos políticos, en salas preparadas para ese fin. También señaló que durante febrero se realizaron pruebas de preconteo, escrutinio y digitalización del formulario E-14, con invitación a los auditores.
En ese punto, la respuesta se sostiene en un mecanismo clásico: abrir el código a terceros autorizados y dejar trazabilidad de lo revisado. La discusión de fondo no es si se puede mirar, sino si lo que se mira es lo mismo que termina operando en jornada electoral.
Congelamiento y hash: la regla que invoca la entidad
Para responder a esa preocupación, la Registraduría explicó un procedimiento de congelamiento y custodia de ejecutables y código, con participación de auditores, entes de control y observadores. En ese proceso se genera un hash, una huella digital del archivo. La entidad dijo que ese hash se vuelve a producir el día de la elección y que debe coincidir con el del congelamiento.
En plata blanca, la promesa es simple: si alguien cambia el archivo, cambia el hash. Esa es la regla. La consecuencia práctica es que el control depende de dos cosas: que el congelamiento quede bien documentado y que la verificación del día electoral sea verificable para quienes participan.
Confidencialidad y registro de hallazgos
La Registraduría afirmó que los auditores no están obligados a firmar acuerdos de confidencialidad para revisar el código fuente. Al mismo tiempo, aclaró que durante esas diligencias se restringe el uso de celulares, videograbación y otros dispositivos. Si se detecta un hallazgo, añadió, debe quedar registrado en un formato de observaciones dispuesto para ese procedimiento.