En la Cámara de Representante fue radicado el proyecto de ley "Colombia Sin Biopolímeros", cuyo objetivo principal es incluir la extracción de biopolímeros en el Plan Obligatorio de Salud (POS), para restablecer el derecho a la salud de las víctimas.
La iniciativa es de autoría del representante José Daniel López, escrita en equipo con el concejal de Bogotá Rolando González, la modelo Elizabeth Loaiza y el cirujano Carlos Ríos.
"El retiro de biopolímeros no se puede seguir considerando como un procedimiento quirúrgico con fines estéticos. La permanencia de esas sustancias en el cuerpo afecta la capacidad funcional y vital de las personas. Al estar en riesgo la vida, el retiro del biopolímero es un procedimiento que se debe garantizar por el Sistema Nacional de Salud. Como lo indica el artículo 15 de la Ley 1751 de 2015", afirmó el representante López.
De igual forma, señaló que es urgente dar este paso ya que, en la mayoría de los casos, las víctimas no cuentan con los recursos para costear la cirugía y están prácticamente condenadas a morir o a vivir de una manera limitada y dolorosa.
Otro de los objetivos del proyecto es tipificar la aplicación de biopolímeros como un delito en el Código Penal. El castigo implicaría de 20 a 110 meses de prisión, el pago de 100 a 200 SMLV y agravantes en la pena si es un médico el que comente el delito. Hoy en día, esta práctica se judicializa como "lesiones personales".
"Cada año en Colombia se realizan más de 400 mil procedimientos estéticos, de los cuales 130 mil son tratamientos inyectables. Esto quiere decir que el riesgo de que las personas sean engañadas es muy alto y pueden terminar con Biopolímeros en sus cuerpos. Según estudios, la mayoría de víctimas (95%) son mujeres, 7 de cada 10 desconocen la sustancia que le inyectaron o manifiestan que se trataba de biopolímeros", afirmó Rolando González.
Adicionalmente, el proyecto propone una serie de medidas de carácter preventivo y pedagógico:
1. Campañas de sensibilización en medios masivos de comunicación y en redes sociales.
2. Publicidad sobre las instituciones y los profesionales habilitados para la realización de procedimientos médicos y quirúrgicos con fines estéticos.
3. Facultar a las autoridades para que puedan inspeccionar sin previo aviso a los establecimientos que ofrecen procedimientos médicos-estéticos y, si es el caso, clausurarlos si no cuentan con los permisos necesarios.