El cierre del escrutinio de la Cámara de Representantes terminó ajustando la foto que había dejado el preconteo la noche del 8 de marzo. El cambio más visible fue el del Pacto Histórico, que pasó de 39 a 42 curules y quedó como la bancada más grande de la corporación. Más que un vuelco total del mapa político, lo que mostró la revisión oficial fue que algunas curules seguían abiertas y que, en departamentos cerrados, unas cuantas mesas podían alterar la distribución final de escaños.
Dos departamentos explican el salto del Pacto
El crecimiento del Pacto no salió de una sola plaza, sino de ajustes puntuales en departamentos donde el escrutinio cambió la asignación de la última curul. En Santander, la revisión dejó por fuera al verde Luis Ferley Sierra y le dio la credencial a Yolanda Silva Romero, lo que le permitió al Pacto quedarse con una segunda curul en el departamento. En Nariño ocurrió algo parecido: el cierre del escrutinio le dio una tercera curul a Christian Palacios Ledezma y dejó sin escaño al liberal Julio Aníbal Álvarez, que aparecía favorecido en la foto preliminar. Ahí estuvo, en buena parte, la diferencia entre la primera lectura electoral y la conformación que terminó consolidándose.
En el Centro Democrático hubo ajustes, pero no un salto igual
En el caso del Centro Democrático, el escrutinio dejó movimientos más acotados. En Bogotá, el partido conservó sus seis curules, aunque cambió el nombre que ocupó la última de ellas: salió Josías Fiesco, que aparecía con escaño en el preconteo, y entró Jesús Lorduy tras la revisión oficial. En la capital, además, el partido sumó 7.814 votos adicionales frente al conteo preliminar. La diferencia con el Pacto es que aquí el escrutinio no alteró de la misma manera el tamaño de la bancada, sino su composición y la solidez de su resultado en una de las circunscripciones más disputadas del país.