La era Ozempic: la nueva cara de la pérdida de peso
Hace apenas unos años, hablar de Ozempic era hablar principalmente de diabetes. Hoy la palabra aparece en redes sociales, conversaciones sobre pérdida de peso, consultas médicas y hasta en la cultura popular. Los medicamentos de la familia de los agonistas del receptor GLP-1, entre ellos la semaglutida, han cambiado radicalmente el tratamiento de la obesidad y, casi sin proponérselo, también están cambiando nuestra relación con el peso y con el cuerpo.
Para entender la magnitud del fenómeno basta con mirar los números. En uno de los principales estudios con semaglutida para el tratamiento de la obesidad, los pacientes perdieron en promedio cerca del 15% de su peso corporal después de 68 semanas. Para una persona de 100 kilos, estamos hablando de aproximadamente 15 kilos. Y algunos pacientes pierden considerablemente más.
¿Qué es la “Ozempic face” o “cara Ozempic”?
Esto representa un avance enorme en el manejo de una enfermedad tan compleja como la obesidad. Pero perder mucho peso también cambia el cuerpo. Probablemente uno de los términos que más se ha popularizado es el de “Ozempic face” o “cara Ozempic”: personas que después de adelgazar sienten que su cara se ve más delgada, vacía o incluso envejecida. Pero el nombre puede ser engañoso.
Hasta ahora no existe buena evidencia de que la semaglutida destruya selectivamente la grasa de la cara o produzca directamente envejecimiento facial. Lo que ocurre parece ser mucho más sencillo: cuando perdemos una cantidad importante de peso también perdemos grasa facial.
La grasa de las mejillas, las sienes y otras zonas profundas de la cara contribuye al volumen y soporte de los tejidos. Cuando ese volumen disminuye, pueden hacerse más evidentes los surcos, aparecer hundimiento de las sienes o las mejillas y aumentar la percepción de flacidez.
En otras palabras, probablemente no deberíamos hablar de una “cara Ozempic”, sino de una cara con cambios por una pérdida importante de peso. Algo parecido puede ocurrir después de una cirugía bariátrica o de adelgazar significativamente por otros métodos. Pero este fenómeno no ocurre solamente en la cara. Lo mismo sucede en el cuerpo. Después de perder 15, 20 o 30 kilos, disminuye el volumen de grasa que anteriormente mantenía distendida la piel. Dependiendo de factores como la edad, la genética, la cantidad de peso perdido y la calidad de la piel, esta puede retraerse parcialmente o dejar cierto grado de flacidez.
El abdomen, los brazos, los muslos, los glúteos, las mamas y el cuello son algunas de las zonas donde estos cambios pueden hacerse más evidentes. Para algunas personas esto simplemente forma parte de adaptarse a un cuerpo diferente; otras pueden buscar tratamientos para mejorar el exceso de piel o determinados cambios en su contorno corporal.