El 3 de enero de 2026, Donald Trump conectó la captura de Nicolás Maduro con una idea antigua y muy cargada en América Latina: la Doctrina Monroe. “Nos olvidamos de ella... ya no nos olvidamos”, dijo, antes de rematar que el dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental “nunca será cuestionado de nuevo”. La frase no es solo retórica: encaja con la National Security Strategy 2025 (NNS), que revive Monroe y la convierte en política de Estado bajo el rótulo de "Trump Corollary", lo que varios ya llaman la "Doctrina Donroe".
Monroe y la frase que divide: "America para los americanos"
Monroe nació en 1823 como advertencia a Europa: no más colonizaciones en el continente. De ahí salió el lema "America para los americanos". El problema es quién define “americanos”. En Washington suele leerse como una línea de defensa del hemisferio; en buena parte de la región se recuerda como una puerta abierta a la tutela. Esa ambigüedad explica por qué reaparece cada vez que EE. UU. decide “marcar territorio”.
Qué cambia con el "Trump Corollary"
La NSS 2025 es explícita: EE. UU. dice que “reafirmará y aplicará” la Doctrina Monroe para “restaurar” su preeminencia en el hemisferio y para proteger su “homeland”. Y resume sus objetivos en dos verbos que dicen mucho: "enlist and expand" (sumar aliados y ampliar control). En la práctica, el documento ordena la agenda regional alrededor de tres temas fáciles de vender en política interna: migración, drogas y freno a competidores “no hemisféricos” (con foco en China).