La región de Amur, en el extremo oriental de Rusia, fue escenario este jueves de un grave accidente aéreo que dejó consternado al país y encendió nuevamente las alarmas sobre el estado de la aviación regional. Un avión Antonov An‑24RV de la aerolínea Angara se estrelló cuando realizaba la aproximación final al aeropuerto de Tynda, provocando la muerte de todos sus ocupantes.
La aeronave había despegado de Blagoveshchensk con destino a Tynda, cubriendo una ruta doméstica que suele operar varias veces a la semana. A bordo viajaban 43 pasajeros, entre ellos cinco niños, además de seis tripulantes. Según reportaron las autoridades de la región, el vuelo transcurría con normalidad hasta que, a escasos minutos de su aterrizaje, desapareció de los radares en medio de condiciones meteorológicas adversas, con niebla y visibilidad reducida.
Alrededor de las 14:00 hora local, equipos de búsqueda y rescate iniciaron un operativo con helicópteros Mi‑8, rastreando una amplia zona boscosa y montañosa. Horas más tarde, localizaron el fuselaje de la aeronave envuelto en llamas, a unos 15 kilómetros del aeropuerto de Tynda. Las imágenes aéreas mostraron un campo de escombros y restos calcinados, sin señales de supervivientes.
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Operativo de rescate e investigaciones preliminares
Pese a los esfuerzos de los rescatistas, las autoridades confirmaron rápidamente que no había sobrevivientes. Las labores de recuperación de los cuerpos se han visto dificultadas por el terreno irregular y la persistencia de incendios en la zona del impacto. El Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia indicó que se han desplegado brigadas adicionales para asegurar el área y trasladar los restos de las víctimas a Tynda, donde se iniciará el proceso de identificación.