Para cuando los republicanos terminaron de trastocar la imagen de Sharice Davids en 2018, ella quedó casi irreconocible. En los anuncios que cubrían su distrito suburbano de Kansas City durante su campaña de postulación al Congreso, la describían como “la candidata de la mafia liberal”, enemiga de la policía, una amenaza para los niños y una aliada de los “manifestantes radicales de la izquierda”.
Esa estrategia la dejó boquiabierta en ese entonces y ahora comentó que estaba asombrada de que los republicanos volvieran a hacer lo mismo, pero esta vez en las elecciones presidenciales.
“La vez pasada no les funcionó”, señaló Davids, quien ganó la contienda por diez puntos y es muy probable que la reelijan en noviembre para un segundo periodo. Como expracticante de artes marciales mixtas que aprendió la importancia de desarrollar nuevas técnicas de combate, dijo que los ataques de sus oponentes ya parecen anticuados. “No he visto ninguna evolución. Su conjunto de habilidades parece el mismo”.
El presidente Donald Trump está usando un guión basado en el miedo que le es muy conocido, pero que no es seguro que en verdad haya ayudado a los republicanos a ganar elecciones en los últimos años.
Algunos de los actores han cambiado —en vez de los Mara Salvatruchas y las caravanas de migrantes, ahora son los saqueadores y los alborotadores— pero el público meta y las temáticas son los mismos: las comunidades suburbanas a las que, según él, los demócratas no protegerán.
El presidente incluso está volviendo a usar frases e imágenes de 2018, con consignas como “empleos no saqueos” y anuncios que muestran a los políticos demócratas y a personalidades liberales arrodillándose al escuchar el himno nacional.
Los demócratas pueden señalar los 41 escaños de la Cámara de Representantes que obtuvieron en 2018 para demostrar que la estrategia republicana no funcionó entonces, y que a los electores les importaba más la atención médica que la confusión. Hasta los mismos republicanos afirman que en sus encuestas no hay pruebas fehacientes de que las tácticas del presidente lo estén ayudando ahora.
Pero detrás de su tranquilidad, los demócratas reconocen el peligro real de que Trump y los republicanos puedan beneficiarse de mostrar al vicepresidente Joe Biden y al Partido Demócrata como indiferentes a la violencia y al desasosiego que ha sacudido a las ciudades de todo el país, sobre todo en los suburbios del Medio Oeste de Wisconsin y Minnesota donde no es tan distante y abstracto.
Además, como lo dejó en claro el presidente el lunes durante una conferencia de prensa, está tratando de culpar a sus oponentes de mucho más que eso, con afirmaciones infundadas de que los “demócratas socialistas radicales de inmediato hundirían la economía” y provocarían “innumerables muertes provocadas por suicidios, abuso de drogas, depresión y enfermedades cardiacas” por mantener los confinamientos debido al coronavirus.
El miedo —a la delincuencia, la violencia en las calles, los recortes del financiamiento de los departamentos de policía o la inseguridad económica— resuena en los electores suburbanos de todos los grupos demográficos, afirmó Dan Sena, estratega demócrata que supervisó la estrategia del Comité de Campaña Demócrata en el Congreso para ganar la Cámara de Representantes en 2018.
“Los demócratas tienen que reconocer el temor que eso conlleva y abordar el asunto. Entonces la gente estará dispuesta a escucharlos”, comentó Sena. “Pero si no atienden el problema, están dando lugar a que tenga éxito la estrategia republicana”.
Los republicanos presentan al primer distrito del Congreso de Minnesota como un ejemplo de cómo puede funcionar su guion. El candidato demócrata en 2018, Dan Feehan, perdió por un escaso margen luego de una tórrida campaña publicitaria. Los anuncios de los republicanos y sus grupos externos lo retrataban junto a imágenes de un Colin Kaepernick arrodillado y de latinos cubiertos de tatuajes haciendo muecas, con la intención de evocar los estereotipos de delincuentes curtidos.
Cuando Trump fue el mes pasado a ese distrito a hacer campaña (en 2016, perdió Minnesota por solo 44.000 votos y cree que este año está a su alcance), afirmó que Biden “eliminaría los suburbios” y “aprobaría una legislación que desmantelará todos los departamentos de policía de Estados Unidos”.
Nick Frentz, un senador estatal demócrata que representa a Mankato, Minnesota, la ciudad ubicada a unos 130 kilómetros de Minneapolis donde habló Trump, mencionó que estaba orgulloso de haber contado con el patrocinio de las agencias locales de la policía para su material de campaña en su última elección.
Frentz dijo que no se puede permitir que los republicanos vinculen el movimiento para crear conciencia sobre las desigualdades raciales en la vigilancia policial con los anarquistas que lo han aprovechado.