Rusia se encuentra en plena fase de evaluación tras el poderoso terremoto de magnitud 8,8 que sacudió el martes 30 de julio la península de Kamchatka, al oriente del país. El epicentro del sismo, registrado a unos 120 kilómetros de la bahía de Avacha, generó especial preocupación debido a su cercanía con las bases navales de Rybachiy y Vilyuchinsk, donde se encuentra una parte esencial de la flota de submarinos nucleares rusos.
Según fuentes oficiales del Kremlin, hasta el momento no se han reportado daños críticos en las instalaciones militares ni víctimas humanas. Sin embargo, imágenes satelitales difundidas por analistas independientes revelan que uno de los muelles del complejo Rybachiy, parte clave de la logística naval, presenta daños estructurales, lo que ha encendido las alarmas sobre posibles afectaciones no visibles.
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La base de Rybachiy alberga submarinos estratégicos de las clases Borei‑A, Yasen‑M y Oscar‑II, así como el imponente K‑329 Belgorod, conocido por su capacidad de portar el torpedo nuclear Poseidón. Su cercanía con el epicentro del sismo ha provocado una ola de especulación sobre la seguridad operativa de estos activos militares, considerados columna vertebral del poder disuasivo ruso.