Nepal está siendo sacudido por una ola de protestas sin precedentes, lideradas por jóvenes de la llamada 'Generación Z', quienes han salido a las calles exigiendo libertad de expresión, el fin de la corrupción y mayores oportunidades para el futuro.
Estas movilizaciones, que comenzaron el 8 de septiembre, ya han dejado al menos 24 muertos, más de 600 heridos y decenas de edificios gubernamentales incendiados, lo que las convierte en una de las crisis más graves que el país haya vivido en los últimos años.
Lea también: Al menos a 25 personas murieron tras bombardeo de Israel al oeste de Gaza
¿Qué originó el estallido?
El detonante fue la decisión del gobierno de prohibir 26 plataformas de redes sociales, entre ellas Facebook, YouTube y X (Twitter), bajo el argumento de proteger la seguridad cibernética y frenar la desinformación. Sin embargo, para los ciudadanos, especialmente los jóvenes, esta medida representó un ataque directo a la libertad de expresión y un intento de silenciar la disidencia.
La molestia por el cierre de redes se sumó al malestar acumulado por la corrupción, el nepotismo político y la falta de oportunidades económicas en un país donde el desempleo juvenil y la migración forzada son cada vez más frecuentes.
Lo que empezó como marchas pacíficas en Katmandú, la capital, se convirtió en un movimiento nacional. Miles de jóvenes, privados de sus redes habituales, recurrieron a TikTok, Viber y otras aplicaciones alternativas para coordinar acciones.
En cuestión de días, las protestas escalaron, los manifestantes tomaron y quemaron el Parlamento y la residencia presidencial, atacaron sedes de ministerios y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad. La policía respondió con gases lacrimógenos y munición real, lo que provocó decenas de muertes.