Desde su asunción en 2013, el papa Francisco realizó ocho viajes a Latinoamérica y en ninguno incluyó a su país natal, Argentina, pese a haber expresado en múltiples ocasiones su deseo de volver. La polarización política habría sido el motivo de la tan postergada visita.
Argentina "es un país con opiniones políticas muy polarizadas y, si él venía, necesariamente iba a caer en esa polarización", explica a EFE Sol Pietro, socióloga y profesora de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), al ser preguntada por la razón de que Jorge Mario Bergoglio no volviera a pisar su país.
Pese a haber visitado cuatro de las cinco naciones limítrofes -Brasil en 2013, Bolivia y Paraguay en 2015 y Chile en 2018-, Francisco no paró en Argentina ni a recoger sus pertenencias, ya que cuando viajó a Roma, en marzo de 2013, para participar en el cónclave que lo elegiría papa, llevaba solo una pequeña valija y un boleto aéreo de regreso que nunca utilizó.
"Cuando partió de Buenos Aires para el cónclave se lo veía algo triste, estaba preparando una habitación en el Hogar Sacerdotal del barrio porteño de Flores para su retiro", contó al diario Clarín el sacerdote Guillermo Marcó, quien fue su vocero de Bergoglio cuando Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires.
Al inicio Francisco habría postergado su viaje a Argentina por la gran cantidad de compromisos que tenía como sumo pontífice, pero más tarde pudo haber pospuesto su visita para no quedar en medio de una interna política.
De acuerdo a la última encuesta sobre creencias y actitudes religiosas del Programa de Sociedad, Cultura y Religión del CEIL-Conicet, en 2019, el 27,4 % lo consideraba un "líder mundial que denuncia las situaciones de injusticia en el planeta", el 27 % lo creía "demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual" y al 40 % le "resultaba indiferente".