Raúl Castro fue imputado en Estados Unidos por el derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate en 1996, un episodio que dejó cuatro muertos y marcó uno de los puntos más tensos entre Washington, La Habana y el exilio cubano en Miami.
El vuelo que terminó en tragedia
La acusación contra Raúl Castro se remonta al 24 de febrero de 1996. Ese día, tres avionetas civiles salieron desde el área de Miami en dirección al estrecho de Florida. Eran operadas por Hermanos al Rescate, una organización de exiliados cubanos que realizaba vuelos de búsqueda para ubicar balseros que intentaban salir de Cuba en embarcaciones precarias.
El grupo había sido fundado en los años noventa por José Basulto, un exiliado cubano que participó en la invasión de Bahía de Cochinos en 1961. Aunque su misión inicial era humanitaria, con el tiempo la organización también fue vista por La Habana como una estructura política de oposición, especialmente por sus vuelos cerca de la isla y por acciones que el Gobierno cubano consideraba provocadoras.
Ese día, dos de las aeronaves fueron derribadas por un avión militar cubano MiG-29. En el ataque murieron cuatro personas que iban a bordo de las avionetas. Una tercera aeronave, en la que viajaba Basulto junto con otros tripulantes, logró regresar a Florida.
La disputa por el espacio aéreo
Desde entonces, el punto central del caso ha sido dónde ocurrió el derribo. Cuba sostuvo que las avionetas habían violado su espacio aéreo y defendió la acción como una respuesta ante incursiones reiteradas. Estados Unidos, en cambio, afirmó que las aeronaves estaban sobre aguas internacionales cuando fueron atacadas.
La Organización de Aviación Civil Internacional, conocida como OACI, concluyó posteriormente que las avionetas fueron derribadas fuera del espacio aéreo cubano. También señaló que las normas internacionales prohíben el uso de armas contra aeronaves civiles en vuelo, incluso en escenarios de interceptación.