Luego de acusar a Nicolás Maduro y las cabezas del régimen chavista de narcoterrorismo —y ofrecer millonarias recompensas por sus cabezas—, el gobierno de Donald Trump anunció un plan para restituir la democracia en Venezuela, con el que se suspenderían las sanciones al régimen.
El secretario de Estado, Mike Pompeo, confirmó la propuesta de EE. UU. para tener un gobierno de transición y que horas antes había adelantado el enviado especial de EE. UU. para Venezuela, Elliot Abrams, en un editorial del Wall Street Journal. “Presentamos este plan como un camino para que Venezuela pueda emerger de años de represión y conflicto político”, escribió Abrams.
"Nicolás Maduro jamás gobernará de nuevo, y eso no ha cambiado", dijo Mike Pompeo durante la rueda de prensa. Sin embargo, el plan garantizaría la participación del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en las elecciones.
Según el plan, Maduro ni el presidente interino Juan Guaidó participarían del propuesto nuevo consejo de estado, que sería conformado por cinco miembros de la Asamblea Nacional, con representantes de ambas facciones políticas, y sería el órgano ejecutivo hasta que se realicen elecciones presidenciales y legislativas a finales de este año.