Un grupo de expertos en derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidieron al presidente de EEUU, Joe Biden, que haga todo lo posible para poner fin a la pena de muerte en EE. UU., tanto a nivel federal como estatal.
"La pena de muerte es una práctica aborrecible. No tiene ningún valor disuasorio y no puede conciliarse con el derecho a la vida", afirman los expertos en un comunicado.
El texto agrega que a pesar de la idea de que la pena capital se puede aplicar de manera humana, "las ejecuciones han resultado en espectáculos degradantes".
"La pena de muerte es una forma de castigo que afecta de forma desproporcionada a afroamericanos y personas que viven en la pobreza", añaden los expertos.
Asimismo, alertan que es una práctica que continua utilizándose en el marco de una violación de las garantías procesales, como la falta de acceso a una defensa legal.
En 2020, el Gobierno estadounidenses reanudó las ejecuciones federales, y realizó 13 en un plazo de seis meses.
Los expertos pusieron como ejemplo el caso de Lisa Montgomery, que fue ejecutada a pesar de haber sido víctima de un nivel extremo de abusos físicos y sexuales a lo largo de su vida y de padecer una enfermedad mental, "dos hechos esenciales que el proceso legal no tuvo en cuenta de forma significativa".