La batalla entre dos de las figuras más poderosas de Estados Unidos, Elon Musk y Donald Trump, ha alcanzado un nuevo clímax esta semana tras una explosiva declaración del CEO de Tesla y SpaceX.
En una publicación en su red social X, Musk afirmó que el presidente Donald Trump “aparece en los archivos de Jeffrey Epstein”, una acusación sin precedentes que podría tener graves implicaciones políticas y judiciales.
“Es hora de lanzar la gran bomba: Trump está en los archivos de Epstein. Esa es la verdadera razón por la que no se han hecho públicos. ¡Que tengas un buen día, DJT!”, escribió Musk este jueves en su cuenta oficial. Acompañó el mensaje con una advertencia: “Guarden este post. La verdad saldrá a la luz”.
Esta afirmación explosiva marca el punto más álgido de un conflicto que ha escalado rápidamente en las últimas semanas, desde que Musk renunció a su cargo como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), alegando diferencias con el plan fiscal republicano impulsado por Trump.
Trump contraataca y amenaza contratos millonarios
En respuesta directa, Trump lanzó una andanada de mensajes en su plataforma Truth Social, advirtiendo que su gobierno podría rescindir todos los contratos gubernamentales con empresas controladas por Musk. “La manera más fácil de ahorrar miles de millones es cancelar los subsidios de Elon. ¡Me sorprende que Biden no lo hiciera!”, afirmó el mandatario.
La amenaza no es simbólica. SpaceX, propiedad de Musk, mantiene acuerdos por más de 5.900 millones de dólares con la Fuerza Espacial para lanzar satélites y ejecutar misiones estratégicas. A esto se suman los contratos de Starlink con el Pentágono y las agencias de inteligencia, así como una orden del Departamento de Estado para adquirir centenares de camionetas Cybertruck de Tesla, valorada en unos 400 millones.
¿Qué hay en los archivos de Epstein?
Jeffrey Epstein, el millonario acusado de operar una red de tráfico sexual de menores para élites políticas y financieras, murió en una prisión de Nueva York en 2019 en circunstancias cuestionadas. Su muerte impidió un juicio, pero sus vínculos con figuras de alto perfil como Bill Clinton, el príncipe Andrés del Reino Unido y, ahora supuestamente, Donald Trump, han mantenido la presión pública para que se revelen los registros de vuelos y la lista de sus asociados.