Las tensiones entre Pakistán y el Talibán afgano han entrado en una nueva fase de enfrentamiento abierto tras una cadena de ataques transfronterizos que dejaron centenares de muertos y elevaron el riesgo de una mayor desestabilización regional. El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, declaró que la “paciencia” de su país se había agotado y calificó la situación como una “guerra abierta”.
El viernes por la mañana, Islamabad aseguró haber destruido 73 posiciones talibanes y capturado más de una docena de sitios adicionales a lo largo de la frontera. La ofensiva fue denominada “Operación Furia Justa” (Ghazab Lil Haqq) e incluyó ataques aéreos sobre Kabul, la provincia de Paktia y Kandahar, considerada el centro espiritual del movimiento talibán y lugar de residencia de su líder, Hibatullah Akhundzada. De acuerdo con autoridades paquistaníes, los bombardeos se dirigieron contra instalaciones de defensa afganas.
Le puede interesar: Apareció el candidato Andrés Vásquez tras presunta retención en Cesar
La escalada tuvo su punto de quiebre la noche del jueves, cuando fuerzas talibanes lanzaron ataques contra posiciones paquistaníes a lo largo de los 2.575 kilómetros de frontera montañosa y desértica cuya delimitación continúa en disputa. Funcionarios afganos afirmaron que la ofensiva respondió a bombardeos paquistaníes realizados el fin de semana contra supuestos campamentos militantes, donde murieron al menos 18 personas.
Las cifras de bajas difieren de manera significativa. El ejército paquistaní afirmó haber matado a 274 combatientes talibanes afganos y herido a 400 más. En contraste, autoridades afganas reportaron ocho soldados fallecidos en el mismo episodio. CNN advirtió que no pudo verificar de forma independiente estos datos debido a las restricciones de acceso en la zona de conflicto.