El término "Lunes Negro" se ha utilizado para describir varios eventos en la historia económica donde los mercados bursátiles sufren caídas drásticas.
Uno de los episodios más recientes, que se ha hecho eco de este nombre, ocurrió el 7 de abril de 2025, cuando los mercados de todo el mundo mostraron pérdidas significativas debido a la escalada de la guerra comercial entre Estados Unidos y otras potencias económicas, como China y la Unión Europea.
Este desplome global no solo afectó a las bolsas, sino que también generó temores sobre una posible recesión a gran escala.
El impacto global: una caída sincronizada
En la jornada del lunes, los mercados bursátiles de Asia, Europa y Estados Unidos se desplomaron en una reacción conjunta a las tensiones derivadas de los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump. En Europa, los principales índices, como el DAX en Fráncfort, el CAC en París y el FTSE 100 en Londres, mostraron pérdidas cercanas al 4%, lo que representó una pérdida de más de 1.500 millones de euros (1.640 millones de dólares) en la capitalización bursátil de la región.
Asia no fue la excepción, con mercados como el de Tokio, Seúl y Hong Kong registrando caídas de hasta el 9,7%. El índice Hang Seng de Hong Kong, por ejemplo, sufrió su peor caída desde la crisis financiera asiática de 1997, cerrando con una pérdida del 13,22%. Estos números reflejan el nivel de preocupación entre los inversionistas globales sobre las implicaciones a largo plazo de la guerra comercial.
La fuerza de la guerra comercial de Trump
La escalada de la guerra comercial entre Estados Unidos y otras grandes economías se intensificó tras la decisión de Trump de imponer aranceles del 10% a productos provenientes de países como China y la Unión Europea, con el objetivo de reducir el déficit comercial de Estados Unidos. Estos aranceles, que ya entraron en vigor, impactaron directamente a empresas multinacionales y generaron incertidumbre en los mercados globales, ya que las economías de estos socios comerciales dependen del libre intercambio de bienes y servicios.
China, por su parte, no tardó en responder. A finales de la semana anterior, anunció aranceles del 34% a productos estadounidenses a partir del 10 de abril, lo que profundizó aún más el temor a un conflicto comercial sin resolución. Además, Beijing implementó medidas adicionales, como el control de exportaciones de minerales raros esenciales para la tecnología, como el gadolinio y el itrio, lo que intensificó la tensión económica.