El nuevo coronavirus ha contagiado a 1.754.457 personas de 185 países en todo el mundo. Además, la cifra de muertos a nivel mundial supera los 107.520 casos, de acuerdo a los datos de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos).
Al parecer, según lo ha demostrado esta enfermedad, ningún grupo poblacional se escapa de sus efectos. Y para evitar un mayor número de contagios, los Gobiernos mundiales han decretado cuarentenas y cese del 90% de actividades.
Pero hay comunidades que podrían ser más vulnerables al coronavirus, como los grupos indígenas en Latinoamérica, afectados históricamente por diferentes problemáticas como desplazamiento forzado, exclusión, pobreza y pobreza extrema, falta de acceso a servicios básicos, entre otros.
En Colombia esta situación ha quedado evidenciada con lo que han enfrentado más de 300 indígenas Emberá (de los pueblos katío y chamí) en Bogotá, que han tenido que pasar hambre y dormir en las calles tras haber sido desalojados de sus lugares de residencia porque no tenían con qué pagar el arriendo.
Pero en otros rincones del país la situación no es menos grave. En el departamento del Meta, en el centro oriente del país, unas 15 familias, cerca de 90 personas de la comunidad indígena Jiw, tuvieron que desplazarse del resguardo Naexal Jalt, ubicado en una vereda de zona rural del municipio de Mapiripán, por miedo a ser contagiados.
Según contaron líderes de la comunidad, muchas personas ingresaban al resguardo a pesar de las advertencias, por lo que tomaron la decisión de irse de allí hacia un punto en las montañas para protegerse de la enfermedad.
De acuerdo a la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), un total acumulado de 189.360 familias indígenas están en riesgo por cercanía a centros poblados, familias que además de “adoptar y/o fortalecer las medidas de micro contención, deben iniciar el ejercicio autónomo de vigilancia y búsqueda activa de posibles casos”.
El último reporte boletín del Sistema de Monitoreo Territorial (SMT) de la ONIC, identifica 17 departamentos y 110 áreas municipales con población indígena en área rural y urbana que coinciden con lo cerca de 130 municipios a los que ha llegado la enfermedad. Por ello, han solicitado a sus comunidades adoptar “todas las medidas de gobierno propio dirigidas a reducir el las interacciones sociales con y en los mencionados municipios o con aquellos donde existen casos confirmados del virus”.
Entre las medidas, se incluyen el control territorial, cooperación entre pueblos y trueque, entre otras, “sin esperar que en el corto plazo el gobierno nacional sea capaz de atender la crisis humanitaria que se ha provocado producto del aislamiento obligatorio”.
Hasta el momento, hay cuatro casos confirmados y un caso en observación en dos comunidades indígenas en Colombia.
En las comunidades indígenas de Brasil ha aumentado la preocupación por el COVID-19 debido a la muerte el pasado jueves (9 de abril) de un joven de 15 años de la etnia amazónica yanomami a causa del virus.