El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, es uno de los pocos líderes mundiales que minimizaron la gravedad de la pandemia de principio a fin, y el hecho de que su país acumule más de 190.000 muertos y unos 7,5 millones de casos confirmados de la enfermedad, no le ha hecho revisar sus posiciones.
Sus polémicas frases sobre el covid-19 acapararon titulares y escandalizaron a medio mundo, pero también calaron en buena parte de la sociedad brasileña.
Sputnik repasa la cronología de las "perlas" negacionistas de Bolsonaro.
Cuando Wuhan alarmaba al mundo y el SARS-Cov-2 ya se dejaba sentir con fuerza en Europa, Bolsonaro hizo uno de sus primeros pronunciamientos sobre la enfermedad. Dijo que el poder del virus estaba "sobredimensionado" y que era más bien una "fantasía" que los grandes medios de comunicación estaban propagando por el mundo. Lo dijo a principios de marzo en un evento en Miami. Poco después, más de 20 autoridades brasileñas se habían infectado. La mayoría estaba en la comitiva que viajó con el presidente a EE.UU.
Pocos días después llegó una de las frases más célebres. Brasil ya sumaba diez muertos y empezaba a asustarse con las imágenes que llegaban desde Italia, cuando Bolsonaro afirmó en un solemne mensaje a la nación que él, por su historial de atleta, no debía preocuparse: "No sentiría nada, como mucho una gripecita o un constipadito".
En los días siguientes hubo caceroladas en las principales capitales del país a modo de protesta. Fue el inicio de la fase más negacionista del presidente, que coincidió con las peores semanas de la pandemia en Brasil. En ese tiempo, Bolsonaro destituyó al ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, y poco después forzó la dimisión de su sucesor, Nelson Teich.
"NO SOY ENTERRADOR"
Desde entonces, las provocaciones se sucedieron: "Parece que el virus se está yendo", dijo Bolsonaro el 12 de abril. Una semana después, al ser preguntado por los más de 2.500 muertos que había en ese momento, respondió airado: "¡No soy enterrador!". Al final de ese mes ya eran 5.000 los brasileños fallecidos. "¿Y? ¿Qué quieres que haga? Soy Mesías, pero no hago milagros", respondió haciendo referencia a su segundo nombre, a un periodista que comentó que Brasil ya tenía más muertos que China.