Sus equipos de economía y medioambiente se ubican un poco a la izquierda del centro. Sus elecciones de política exterior caen en lo convencional del Partido Demócrata. Sus principales asesores en la Casa Blanca son veteranos de Washington.
En conjunto, la imagen que surge de la ola inicial de elecciones de personal del presidente electo Joe Biden es familiar, pragmática y en gran parte centrista.
Eso coincide con el acuerdo implícito que el exvicepresidente y senador ofreció desde hace mucho tiempo a los demócratas durante las primarias de 2020: que no era ni tan progresista como los senadores Bernie Sanders de Vermont y Elizabeth Warren de Massachusetts ni un producto de Wall Street como Michael Bloomberg, el republicano convertido en demócrata que fracasó en su intento de último minuto de presentarse como una alternativa moderada a Biden.
El gabinete de Biden, cuya conformación aún se está definiendo, está diseñado para ser una extensión de su propia ideología, arraigada en los principios de toda la vida del Partido Demócrata, pero con un mayor enfoque en la situación apremiante de los estadounidenses de clase trabajadora, un nuevo sentido de urgencia sobre el cambio climático y una empatía más profunda sobre las cuestiones de justicia racial que, según ha dicho, lo convencieron de postularse a la presidencia por tercera ocasión.
Sus nominados son un reflejo de la imagen que su campaña transmitió y que motivó su victoria sobre el presidente Donald Trump. Son diversos en formas que atraen a los liberales, a los electores jóvenes y a la gente de color. Y son moderados como los votantes indecisos que le ayudaron a ganar en estados como Wisconsin, Pensilvania y Míchigan.
“Ese es él”, dijo Bill Daley, quien fue jefe de personal de la Casa Blanca durante la presidencia de Barack Obama. “Esa es toda su campaña”.
Para su gabinete, Obama reunió a personalidades de gran talla como la secretaria de Estado Hillary Clinton y Robert Gates, el secretario de Defensa que fue un vestigio del gobierno de George W. Bush.
Hasta ahora, el gabinete de Biden no tiene a nadie que pueda atraer el mismo tipo de atención de altos vuelos. Sus nominados tienen décadas de experiencia en la formulación de políticas, de una manera silenciosa y entre bastidores, lo que coincide con la promesa de Biden de hacer que la competencia básica regrese al gobierno después de cuatro años de la caótica administración de Trump.
Tanto sus nominados como la elección de los principales asesores de la Casa Blanca constituyen solo un guiño al movimiento progresista del Partido Demócrata que ayudó a Biden a ganar las elecciones. Eso ha dejado a algunos de los liberales del partido frustrados por lo que dicen que es la creación de un nuevo gobierno dominado por el pensamiento anquilosado, no preparado para enfrentarse al mundo postrumpiano de desigualdades raciales y económicas más profundas y una resistencia republicana más afianzada.
Todavía no hay nadie en el gabinete de Biden que porte la antorcha de las políticas contra las que hizo campaña durante las elecciones primarias: universidad gratuita para todos, un costoso nuevo pacto verde, una agenda contraria a Wall Street, atención médica universal y aumentos importantes al salario mínimo.
El peligro, según Faiz Shakir, quien dirigió la campaña presidencial de Sanders para 2020, es que Biden no preste suficiente atención a la lucha de la clase trabajadora, cuyo patrimonio disminuyó bajo las políticas económicas de los presidentes de ambos partidos. Para Shakir, no basta con regresar al statu quo demócrata, antes de la presidencia de Trump.
“Una de las preocupaciones es que se quiere reventar la burbuja de la manera en que nuestras elites demócratas han concebido la política y la elaboración de políticas e instarlas a ser más audaces”, afirmó Shakir. “Y ahora estamos confiando en los instintos de mucha gente que, para ser honestos, se formó durante una era diferente de la política”.
Varshini Prakash, directora ejecutiva y fundadora de Sunrise Movement, un grupo liberal centrado en el cambio climático, elogió a los nominados para el medioambiente de Biden por considerarlos un cambio bien visto “de la forma de pensar que definió los primeros años de la década del 2000 en la que todo quedaba en manos del mercado”.
No obstante, dijo que esperaba que Biden hiciera más para promover a los jóvenes cuya experiencia no está definida por las generaciones anteriores.
“Seguimos viendo a un grupo de mayor edad, más blanco y en su mayoría compuesto por hombres”, dijo. “Nunca vamos a desarrollar el liderazgo que necesitamos en las próximas décadas si seguimos nombrando a personas de 60 y 70 años que ya han formado parte de varios gobiernos anteriores”.