Con la llegada de la nueva cepa de coronavirus al mundo, se han tenido que tomar medidas drásticas como confinar a los habitantes para evitar la propagación de la enfermedad, modificando las actividades cotidianas y evitando que salgan de manera habitual a las calles.
Esta norma que han adoptado varios gobiernos en todos los continentes ha causado problemas económicos, sociales y mentales para las personas, por lo que muchas toman la decisión de salir a las calles para ganar dinero, ver a personas cercanas o descansar del encierro.
La cantidad de individuos desesperados en las calles aumenta cada vez más y más, por lo que las autoridades de distintos países han tenido que recurrir a castigos fuera de lo común para que la gente no siga interrumpiendo más la cuarentena y se disminuyan los casos positivos de Covid-19.
Filipinas
En este lugar los uniformados locales encierran en jaulas de animales por horas a las personas que encuentran en las calles sin algún tipo de permiso, para castigarlos por no acatar las normas y desafiar a la fuerza pública.
Esta medida ha causado gran conmoción para los defensores de los derechos humanos, porque las autoridades locales de Santa Cruz, al sur de Manila (capital de Filipinas), admitieron haber encerrado toda una noche a cinco jóvenes en una jaula el 20 de marzo, acorralados por perros callejeros al encontrarlos incumpliendo la norma de toque de queda.
"A cambio de causar problemas, te enviaré a la tumba. Mis órdenes son para la policía y el ejército: si hay problemas o surge una situación en que la gente pelea y sus vidas están en peligro, disparen a matar", es una de las declaraciones del presidente filipino, Rodrigo Duterte.
Los organismos de control se justifican en que Filipinas se encuentra en estado de emergencia y esto implica que las personas que violen la cuarentena pueden ser detenidas aunque no se resistan a la acción de las autoridades.
Panamá
El alcalde de La Chorrera en Panamá, Tomás Velásquez, decidió aplicar un castigo moral y comunitario para aquellas personas que violan la ley de cuarentena, haciéndolos ser parte de una especie de desfile, obligados a caminar en fila, escoltados por uniformados, hacia algunos parques de la ciudad.
Cuando los infractores llegaban al espacio público indicado, se les daba una escoba y con la ayuda de carros cisterna limpiaron los parques, mientras algunos espectadores y hasta la propia prensa documentaban el suceso que se hizo viral en redes.
El alcalde advirtió que por primera vez los sancionados tuvieron 24 horas de detención y una jornada de limpieza comunitaria, no obstante, los reincidentes tendrán hasta cuatro días de trabajo de aseo en lugares públicos de la ciudad.