A pesar de un esfuerzo tardío para atraer a los votantes latinos en las últimas semanas, Joe Biden está terminando su campaña presidencial en un terreno inestable y quizás hasta peligroso con este segmento diverso y esencial del electorado, según entrevistas con funcionarios demócratas, activistas comunitarios y votantes.
Varios de los estados decisivos que están al filo de la navaja justo antes del día de las elecciones —Florida, Texas, Arizona e incluso Pensilvania— tienen grandes poblaciones latinas. Si Biden pierde en esos estados, y ni hablar de las elecciones, la autopsia del Partido Demócrata seguramente incluirá esta pregunta:
¿Hizo Biden muy pocos esfuerzos —tardíos, además— para atraer a los votantes latinos?
“Pudimos haber hecho más de nuestro lado, la campaña de Biden debió haber hecho más, como partido siempre llegamos tarde al juego”, afirmó Lorella Praeli, presidenta de Community Change Action, un grupo progresista con sede en Washington que ha estado intentando movilizar a los votantes latinos.
“Siempre desperdiciamos oportunidades para convencer a las personas, para tomar el poder”, añadió.
Las encuestas de este otoño en los estados decisivos en general han mostrado a Biden delante del presidente Donald Trump entre los votantes hispanos, pero no en todos los casos y rara vez por el mismo margen que Clinton obtuvo en 2016, especialmente entre hombres hispanos.
El panorama es en especial peligroso para Biden en Florida. Trump y su equipo han cortejado agresivamente por años a los conservadores en las comunidades cubanas, venezolanas y colombianas de Miami, con la esperanza de compensar sus pérdidas entre los habitantes de los suburbios y las personas mayores en el estado.
Su mensaje final —que Biden está secuestrado por los “radicales” y “socialistas”— resuena profundamente en la comunidad cubana anticastrista. Por eso Trump concluyó este 31 de octubre un día de cinco mítines en Opa-locka, lugar que alguna vez albergó un centro de reubicación para refugiados de la isla.
Una encuesta de The New York Times y Siena College de Florida publicada el 1.° de noviembre mostró a Biden con un apoyo del 54 por ciento de los votantes latinos del estado, en comparación con el 62 por ciento que obtuvo Clinton hace cuatro años. Biden y Trump estaban básicamente empatados entre los hombres hispanos del estado.
La semana pasada, otra encuesta de Florida, de NBC News y Marist College, mostró a Biden en segundo lugar entre los posibles votantes latinos, un 52 por ciento contra un 46 por ciento.
En general, los votantes hispanos han demostrado durante mucho tiempo tener menos lealtad partidista que los votantes blancos y negros y son más propensos a expresar ambivalencia sobre sus decisiones en una elección.
Biden tiene posibilidades con los votantes latinos y podría ganar en Florida con base en su fortaleza entre las personas blancas con estudios. Pero algunos asistentes de campaña reconocieron en privado que Biden estaría en mejor forma si la campaña hubiera hecho el esfuerzo de reclutar votantes poco frecuentes mucho antes, así como de mitigar el apoyo de Trump entre los hombres hispanos del estado.
Aunque la campaña de Biden intensificó sus esfuerzos a través de llamadas telefónicas y anuncios en español en las comunidades puertorriqueñas en Florida y Carolina del Norte durante el fin de semana, fue evidente para muchos de los involucrados que el tiempo se había agotado.
“La gente de Biden ha hecho un buen trabajo jugando a ponerse al día, pero siempre es lo mismo, en cada ciclo”, dijo Chuck Rocha, quien dirige Nuestro PAC, un comité pro-Biden que ha recaudado 9 millones de dólares para anuncios en español e iniciativas para fomentar el voto. “Todo el mundo se acerca a los latinos en las últimas dos semanas de la campaña. Eso tiene que cambiar”.
Julián Castro, un exalcalde de San Antonio cuya fallida postulación a la candidatura presidencial demócrata se fundamentó en un llamado a los votantes latinos, dijo que su partido “necesita hacer mucho más”.
“Tiene que haber un esfuerzo constante que dure todo el año para convocar a la gente y llegar a los votantes más difíciles, especialmente en Arizona y Texas, donde estamos muy cerca de ganar en la actualidad”, añadió Castro.
El coronavirus también ha sido un impedimento, dijo Castro, quien fue secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano durante la presidencia de Barack Obama y es en la actualidad asesor de Biden. “A los votantes latinos les gusta el contacto en persona”, dijo.
El problema general tiene su origen no solo en la inconsistencia de los esfuerzos del partido para llegar a los votantes latinos, sino también en los detalles de la campaña de Biden en las primarias. Aquella fue una operación con poca liquidez que se centró en los votantes negros, un grupo cortejado durante mucho tiempo por el exvicepresidente que resultó ser crucial para su victoria en las primarias.