La muerte de Alex Jeffrey Pretti, un ciudadano estadounidense de 37 años, ha reavivado la tensión en Mineápolis y el debate nacional sobre el uso de la fuerza por parte de agentes federales de migración en Estados Unidos. Él falleció el sábado tras recibir varios disparos de un agente de la Patrulla Fronteriza, en un incidente ocurrido en medio de protestas contra las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el enfermero fue abatido después de acercarse a los agentes portando una pistola semiautomática de 9 milímetros, aunque la institución no precisó si llegó a blandir el arma. Posteriormente, el DHS difundió una fotografía de la pistola que, asegura, pertenecía a la víctima.
No obstante, videos grabados por testigos y difundidos en redes sociales plantean serias dudas sobre la versión oficial. En las imágenes se observa a Pretti con un teléfono móvil en la mano mientras varios agentes intentan reducirlo. En menos de 30 segundos de forcejeo, uno de los oficiales abre fuego. En ningún momento se aprecia que el manifestante empuñe un arma, lo que ha generado fuertes cuestionamientos y pedidos de investigación independiente.
La reacción de la familia de Alex Pretti
Familiares de Pretti confirmaron que él poseía legalmente un arma de fuego y contaba con el permiso para portar un arma oculta en Minnesota, aunque aseguraron que nunca lo habían visto llevarla consigo durante protestas. En un comunicado difundido horas después del tiroteo, calificaron las explicaciones de las autoridades como “mentiras repugnantes”.
La familia se enteró de la muerte de Alex Pretti a través de una llamada de un periodista de Associated Press (AP). Según la agencia, tras la difusión de los videos, los parientes intentaron sin éxito obtener información oficial hasta que el médico forense del condado de Hennepin confirmó que existía un cuerpo que coincidía con su nombre y descripción.
Un contexto de creciente violencia en Mineápolis
El tiroteo ocurrió en un clima de alta tensión social debido a la intensificación de las redadas del ICE en la ciudad. Las protestas aumentaron tras la muerte, el pasado 7 de enero, de Renée Nicole Good, otra ciudadana estadounidense que fue abatida por un agente del ICE en Mineápolis. Con el caso de Pretti, ya son dos personas muertas a manos de agentes de migración en la ciudad.