Tres años de trabajo científico, aplicación rigurosa de protocolos, evaluaciones médicas y seguimiento constante respaldan la liberación de Tamá. Este proceso se consolida como el más completo, documentado y sólido realizado en Colombia para la liberación de un oso andino. La telemetría satelital, los exámenes clínicos y el monitoreo permanente aseguran el cumplimiento de los más altos estándares de bienestar animal y seguridad.
Previo a la liberación, el equipo del Parque Nacional Natural Tamá realizó recorridos técnicos para identificar el sitio y el momento más adecuados. Diciembre fue definido como una época estratégica gracias a la floración y a la abundancia de alimento disponible para el oso.
El traslado de Tamá inició el martes 16 de diciembre, cuando salió del Santuario del Oso de Anteojos, ubicado en Guasca (Cundinamarca), y pasó la noche en el Parque Jaime Duque. En la mañana de hoy partió rumbo a Cúcuta, desde donde continuó su viaje final hasta el área protegida, ubicada en zona de frontera con Venezuela.
En un helicóptero Airbus EC145, Tamá inició su segundo tramo de vuelo hacia el Parque Nacional Natural Tamá. Esta aeronave cuenta con capacidad operativa de hasta 18.000 pies de altura, lo que permite aterrizar de manera segura a 10.000 pies, incluso en zonas de páramo, terrenos montañosos y condiciones climáticas variables características de la región.
El recorrido aéreo fue de 50 millas náuticas y contó con seguimiento satelital permanente durante toda la operación.
“Estamos muy felices de anunciar que Tamá vuelve a casa. Hoy es un oso fuerte, que pesa más de 174 kilos y se encuentra en excelente estado de salud. Su examen médico evidencia su vitalidad y confirma que reúne las condiciones óptimas para su retorno. Tras cumplir con todos los trámites requeridos y contar con un sistema de monitoreo satelital, podremos hacer un seguimiento permanente luego de su liberación”, señaló Luis Olmedo Martínez Zamora, director general de Parques Nacionales Naturales de Colombia.