Detrás de cada título hay una historia que mezcla sacrificio, valentía y sufrimiento. En la vida de Michael Jordan esas facetas no fueron la excepción antes de llegar a la cima.
El exjugador de los Chicago Bulls no hubiera sido el jugador más importante de todos los tiempos sin la ayuda de una persona que día y noche lo formó para ser el mejor del mundo.
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Su padre, James Jordan, lo guió por el camino correcto y apoyó 100 % en el deporte. Sabía que las condiciones de su hijo traerían frutos en su carrera profesional.
En nueva entrega de la serie documental 'The last dance', ESPN y Netflix revelaron un archivo que pocos habían visto. Uno de los momentos más dramáticos y de sentimientos encontrados.
En 1993, Michael perdió toda motivación de seguir jugando baloncesto después de tres títulos consecutivos. Su padre falleció en un brutal asesinato cometido por dos jovencitos de 17 y 18 años, en ese entonces, Larry Martin Demery y Daniel Andre Green. Superó a Magic Jhonson y Larry Bird y se cansó de la prensa y su vida.