Las pistas que implicaron al asesino de niña de Buenaventura
Como si se tratara de una película de misterio, siguiendo paso por paso las pistas que el criminal había dejado en el camino, miembros de instituciones investigativas del Estado lograron dar a gran
Como si se tratara de una película de misterio, siguiendo paso por paso las pistas que el criminal había dejado en el camino, miembros de instituciones investigativas del Estado lograron dar a gran velocidad con el responsable del asesinato de la menor Diana Tatiana Rodríguez, de 11 años de edad, en Buenaventura.
El director de la Policía Nacional, general Oscar Atheortúa reveló el proceso mediante el cual el equipo destinado a resolver el caso logró su cometido. Según dijo, este estuvo conformado por los cinco mejores investigadores de la seccional de investigación criminal.
Deshaciendo los pasos
Los datos iniciales no eran difíciles de obtener. Diana Tatiana salió el pasado domingo a las 7 de la noche desde una residencia ubicada en el barrio Juan XXIII hasta la casa de uno de sus familiares que queda en el barrio San Francisco de Asis, a 12 cuadras de distancia.
Los investigadores, recolectando material probatorio, trazaron el recorrido que hizo la menor; pasaron por donde posiblemente había pasado ella y hablaron con habitantes de la zona. Así determinaron que había estado acompañada de uno de sus familiares.
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Con el paso del tiempo pensaron que esa persona podría haber sido su tío John Eduard Quintero Urquiza, el hombre se presentó ante la Policía el mismo día del crimen pidiendo protección porque, según contó, la comunidad lo estaba tomando como responsable del asesinato.
Aunque allí negó su participación en lo sucedido, los investigadores pidieron autorización para hacer una verificación en la casa de Quintero.
Los hallazgos
En su residencia hallaron pistas clave que les permitió revelar que sí estaba implicado.
Revisando la casa vieron que había unos zapatos impregnados con un material similar al del suelo donde habían encontrado a la niña.
Como si eso no fuera suficiente, también vieron una cuerda similar a aquella con la que la menor fue atada.
Finalmente, utilizaron elementos técnicos fosforecentes con los que encontraron muestras de heces fecales, sábanas con fluidos y rastros de sangre.
La evidencia era irrefutable.
Con todas las pruebas en contra a Quintero no le quedó sino confesar.
Ante un fiscal, su abogado y por escrito dejó constancia de que había participado en la muerte de su sobrina; por este hecho le imputarán el cargo de feminicidio.
Las autoridades buscan establecer si la menor fue abusada sexualmente, tal como la evidencia recolectada hasta ahora lleva a pensar.
No es una excepción
Según los datos expuestos por Atheortúa, durante los cuatro primeros meses de este año, en el país se han registrado 7.142 víctimas de violencia sexual, de los cuales 6.085 casos corresponden a niñas.