Desde hace pocos meses se está llevando a cabo en nuestro país, la encuesta 'Pulso Social' del Departamento Nacional de Estadística (DANE), cuyo objetivo primordial fue crear la primera aproximación oficial sobre las afectaciones en la salud emocional y mental que ha generado la crisis del COVID - 19 en la ciudadanía. A la fecha, los contagios en Colombia ya sobrepasan el millón de personas y más de treinta mil muertos.
De acuerdo con los resultados de esta investigación, tanto la preocupación como la ansiedad y el nerviosismo ocupan los primeros lugares entre los hombres y mujeres, seguido del cansancio, la irritabilidad, la soledad, la tristeza, los dolores de cabeza o estomacales, y las dificultades para dormir.
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Estas manifestaciones son el reflejo de una situación de emergencia sanitaria nunca imaginada y, que está afectando a nivel psicosomático no sólo a los colombianos sino también al mundo entero.
El trastorno psicosomático
Lo trastornos psicosomáticos, son desequilibrios psicológicos que se originan en la mente y, posteriormente, se manifiestan en el cuerpo. Por eso, al descubrir un malestar o una dolencia física, casi siempre está asociada a emociones inesperadas, intensas, reprimidas o desbordadas que se convierten en padecimientos crónicos.
Muchas de las personas que habían estado confinadas durante esta pandemia, se han visto afectadas en sus ámbitos personales, familiares, afectivos, económicos, políticos y sociales, por culpa del COVID-19.
En consecuencia, durante estos últimos meses, han resurgido algunas enfermedades psicosomáticas tales como: la gastritis, la hipertensión, la impotencia sexual, las alergias, la taquicardia y los bajos niveles de defensa del sistema inmunológico.
El tratamiento de estas patologías se realiza a través de equipos interdisciplinarios compuestos por médicos internistas, psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas, Coach de vida y Logoterapeutas.
También se integran a estos grupos de ayuda e investigación, expertos en las diferentes terapias alternativas como las plataformas tecnológicas (Software Trascendenz/Qâ) de bienestar interior, la meditación tibetana, el yoga, la acupuntura, la musicoterapia y la hipnosis, entre otras.
Dichas intervenciones están enfocadas en el mejoramiento de las personas en sus áreas físicas, emocionales, mentales y espirituales. Asimismo, suministran herramientas para aprender a vivir de una manera más simple y lejos del estrés que producen las exageradas expectativas materiales.
El resurgir de la conciencia plena
“La palabra SATI significa conciencia plena, y está escrita en el antiguo idioma Pali. Estos textos fueron los primeros en describir y enseñar a meditar a los adeptos del budismo zen, una práctica ancestral que hoy interesa a los científicos modernos, que investigan los beneficios del sosiego interior y la calma mental en la salud de los seres humanos”.
El enigma más desafiante para el mundo de la ciencia es nuestro cerebro. Actualmente, mediante la neurociencia sabemos que este órgano cuenta con una cualidad única conocida como la neuroplasticidad.
Esta peculiar característica, es la capacidad del cerebro para adaptarse, resignificar conceptos e incluso cambiar viejas creencias y paradigmas por medio de experiencias vitales que modifican el cuerpo físico, los hábitos y la conducta.
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El cuerpo y la mente se interrelacionan a través del sistema nervioso, creando un circuito de retroalimentación informativa. Por tal motivo, podemos cambiar la manera de pensar del cerebro, lo cual influye en el comportamiento y de forma sincronizada conecta al cuerpo con los datos recibidos según la experiencia sensorial, transformando nuestra actitud y voluntad hacia el optimismo para superar los desafíos de la existencia.
Por ejemplo, actividades como la meditación tibetana, el control consciente de la respiración, las sesiones transformativas con los softwares de bienestar interior junto con los paseos tranquilos en medio de la naturaleza y aprender a gozar del momento presente desde la orilla del pensamiento positivo, mejoran ostensiblemente nuestra memoria, la capacidad de enfoque y la concentración para desarrollar estrategias inteligentes de adaptación y sobrevivencia.