Amor es cuando se piensa más en dar que en recibir. Es el deseo profundo de ser feliz con alguien e incluye la actitud permanente de hacer algo bueno por esa persona. Uno está básicamente positivo y abierto a la frescura, y por esto cada minuto se vuelve gozoso y rico. En la cara del amor todo parece posible, más allá de cualquier limitación.
La mayoría de las personas experimentan el amor como algo muy personal y extraordinario. Sin embargo, si se considera con más atención el sentimiento y el comportamiento correspondiente, vemos que, aunque en el mundo hay de hecho incontables variantes, estas realmente son muy parecidas en todas partes, así todo el que se enamora al mirar un maravilloso rostro lo considere único.
Si uno se ha abierto a alguien, se siente profundamente unido a la pareja y puede alegrarse de que la buena atmósfera que surge de eso también toque a otros. Ya Platón entendió el amor como un esforzarse en la búsqueda de la totalidad. Un enamoramiento reciente aclara lo que realmente está siempre y en todas partes frente a la nariz: que nadie puede realizar su felicidad solo. Todo está interconectado y sucede en unión de unos con otros.
Es por eso, que aparecen círculos de personas felices, cuyo principal nexo causal es el amor. O sea que, si los amigos y los padres están contentos con la unión, o la vecina opina lo mismo, se trata de una bonita pareja.
Si crece un amor rico y unificador, uno podrá tener con mayor frecuencia experiencias suprapersonales fuertes, sin ningún sentimentalismo. Estas rompen activamente la tendencia a perder el precioso tiempo con expectativas o a volverse dependiente de sucesos condicionados.
Si uno está listo para ver la vida como un camino de desarrollo, será natural compartir los días buenos con otros y a prender de los malos. Si, además, uno evitas las emociones perturbadoras se desarrolla gran cantidad de
espacio consciente entre y detrás de la experiencia.
Un amor sin medida
¿Qué sucede con un amor que da y es enriquecedor? Su base es la atracción y vive de un intercambio gozoso. Ambos se quieren y se dan lo mejor de sí mismos. Lo que aportan se complementa de manera positiva y los dos aprenden de ello. En tanto cada uno aporte a la relación su entusiasmo, sus visiones y su cuerpo, y debido a que el encuentro es tan directo, todos tienen ventajas y se enriquecen.
Ese amor que da felicidad, que libera y satisface, se muestra en cuatro formas diferentes. Abarca el campo del intercambio sin esfuerzo (el amor que da), la compasión, la alegría por los demás y la ecuanimidad inquebrantable, y hace referencia a todos los aspectos de la vida.
El Buda desea que todos los seres realicen las cuatro clases de amor, pues ellas son las condiciones previas directas para alcanzar la iluminación. Mientras más amor desarrolle uno por los seres, más fácil se volverá la vida. Uno se enganchará menos y reaccionará muy raras veces a la “injusticia”.
“El secreto de un gran amor” en la voz del Logoterapeuta y Coach de Vida Armando Martí© (una adaptación del libro El Buda y el Amor de Lama Ole Nydahl), para la sección Konciencia de KienyKe.com. Escúchalo, disfrútalo y compártelo: