Vivir plenamente es aprender a hacer el bien. De esa intención depende dar el paso de perdonarnos y perdonar a los demás; un elemento clave del amor que es concedido como un regalo del cielo. El sanador está en ti. Actívalo protegiendo tu sobriedad y sosiego, tomando distancia de todo aquello que te haga perder la paz personal.
Cada persona tiene a Dios en su vida. Los ancestros indígenas dentro de su sabiduría natural afirmaban: “Comemos hoy lo que cocinamos ayer”.
Es decir, si pensaste o actuaste de forma adversa contra otras personas con críticas destructivas, ironía y rabia, no esperes en el presente sentirte bien. El futuro se puede transformar en la medida que exista un compromiso para construir una arquitectura interior con un programa ego-reductor, logrando, desde la confrontación responsable, recuperar el vínculo sagrado con el Creador.
Además, es importante recordar que la mentira habita en la Tierra mucho antes que las palabras. Las especies se camuflaban para sobrevivir en lugares salvajes y agrestes. Hay realidades ocultas en las profundidades del inconsciente, en esa caja de Pandora llamada mente, tales como heridas de infancia, traumas, abusos emocionales y sexuales, ira, resentimiento, rechazo y muchas emociones encubiertas.
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El camino hacia nuestro interior, es una de las herramientas más eficientes hacia el encuentro con el verdadero Yo.
Sin prisa, pero con la firme y humilde convicción de seguir la guía de un Poder Superior y desde el lenguaje del corazón, podemos tener la oportunidad de sanar, perdonar, aceptar y liberar todo este peso existencial, reconociéndonos como seres vulnerables unidos al amor incondicional del Creador.
El arte de vivir en paz es el resultado de haber atravesado diferentes pruebas adversas, dolorosas, desafiantes y reveladoras a lo largo de la vida, que impulsan al encuentro de la auténtica esencia.
Conocerse a uno mismo es un proceso largo y de transformación constante, pues hemos aprendido a utilizar varios disfraces sociales, que nos separan del carácter humano y trascendido con el que fuimos creados.
El sustento de la estabilidad emocional es el encuentro de nuestra propia autenticidad al aceptarnos a nosotros mismos, sin buscar la aprobación de los demás. Cuando le dices a alguien “¿no sé qué hacer?” pones en sus manos el poder de decidir por ti y controlar tu vida.
Cada decepción te da más experiencia, cada traición despierta más tu inteligencia y cada dolor te vuelve más fuerte. ¡La vida es sabia!
La gerencia de nuestras emociones
El dolor emocional no está en la rendición o en la aceptación. Está en la resistencia que haces por imponer tu voluntad. Considera, que aquellos que viven dominados por los impulsos, cometen errores frecuentemente, pidiendo ser castigados para liberarse de su culpa.
Cuando aprendes a cuidar de ti mismo, puedes abrazar amorosamente al niño herido y al adulto inestable, y así dejar de culpar a los demás de tus problemas; eso se llama crecer integralmente.