Estamos transitando en medio de una de las peores crisis vividas por la humanidad, desencadenada por la temible COVID-19. Muchos de los paradigmas y creencias que sostenían al mundo, han cambiado de manera abrupta. Por eso, si continuamos pensando que somos capaces de controlarlo todo, seremos arrastrados a los abismos del estrés, la ansiedad, la ira y la frustración.
Insisto, que no tiene ningún sentido pretender que las actuales circunstancias pueden ser moldeadas a través de nuestras anteriores ideas, por demás confusas y programadas hacia el consumo y el statu quo, que consiguen bloquear los mecanismos de adaptación para sobrevivir a esta inusitada pandemia.
Es importante tomar conciencia que nuestra salud física, emocional y mental están por encima de cualquier cosa. La constante incertidumbre que nos lleva a la angustia generalizada, es posible controlarla mediante un cambio en nuestra actitud para abrir paso a la confianza, la valentía y el optimismo (a veces trágico), con el fin de superar los desafíos de la vida.
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Nadie necesita sentirse desesperado ni sin salida, pues cada situación tiene opciones de resolución. Si en varios momentos del día sientes que tu vida está dominada por la prisa y la ansiedad, detente y respira profundamente para escucharte a ti mismo en tu interior, donde están todas las respuestas que necesitas para existir.
Durante este misterioso y necesario “alto en el camino”, aprendí algunas cosas que fueron transformando mi alma. Por ejemplo, todo en la vida es temporal: el trabajo, el dolor, la felicidad, el placer y el esfuerzo. De esta forma, no debo perder más tiempo en tener resentimientos, odios y retaliaciones.
También entendí, que una de las mayores riquezas están en mi interior y desde allí, mi salud integral se fortalece. Además, pude expresar aquellos sentimientos reprimidos y decirles a mis seres queridos cuanto los aprecio, admiro y amo. Desperté de la ilusión de los anhelos materiales y me liberé de las cadenas de la apariencia. Por eso, fue posible ahorrar dinero como nunca antes lo había hecho.
Sin duda, la necesidad de un modo de vida más simple y lleno de sentido me convirtió en un emprendedor de bienestar, solidaridad y servicio a los demás. Finalmente, desde la humildad logré pedir ayuda a un Poder Superior a mi ego, poniendo mi existencia en sus manos.
Señales de una vida con propósito
El cerebro es una fuente de energía que, si la diriges desde una actitud mediada por la consideración y el cuidado de ti mismo, hace que la armonía y la claridad de la verdad retornen nuevamente a tu vida.
La mayoría de las enfermedades se originan en el inconsciente, que funciona como una especie de sótano donde se almacenan las experiencias más dolorosas, desagradables y traumáticas que han ocurrido a lo largo del tiempo.
Al reprimir estas emociones, el cuerpo genera diferentes mecanismos de alerta como respuesta a una somatización del estrés, la angustia y la ansiedad, que producen alergias, afecciones inmunitarias, úlceras y malestares crónicos, entre otros síntomas.
Es tu tarea primordial aprender a cuidar de ti, buscando espacios de tranquilidad y silencio para reconectarte con la esencia de la existencia. De esta manera, encontrarás que la reflexión y la introspección son instrumentos de lucidez y serenidad, los cuales permiten transformar los hábitos negativos en un bienestar estable y duradero.
La calma es uno de los mejores remedios para lograr el equilibrio interior y la salud mental. No olvides, que un corazón alegre multiplica el deseo de ser feliz y mejora la calidad de vida.
La paz sanadora es una gracia espiritual, enfócate en lograr una nueva conexión con el mejor médico del universo: nuestro amoroso e incondicional Dios.
El encuentro con mi “yo” interior
Los ejercicios transformativos que a continuación te ofrezco, tienen como objetivo el que puedas habilitar un proceso que se mantenga en el tiempo y cuya finalidad, es la de conservar nuestro sosiego, a pesar de todo. Este comienza al resignificar tu amor propio a través del cuidado de ti mismo.
Puedes realizar esta práctica desde tu imaginación, creatividad e intuición, eligiendo un ambiente tranquilo con música suave, poca intensidad de luz y preferiblemente en espacios de soledad interior. Recuerda que posees una maravillosa capacidad de cambio y este es el don más poderoso de la naturaleza humana.