Cualquier momento es propicio cuando se trata de revisar el comienzo de la vida de un ser excepcional, como es la de Fernando Botero.
Nació hace 90 años con talento y la persistencia lo hizo artista. En su infancia dibujaba con lápiz todo el tiempo, con la mano derecha y con la izquierda; en las clases y en la casa.
Como colombiano, siempre ha observado de cerca la realidad nacional, pero a medida que la violencia se volvió guerra, Botero se convirtió en testigo de su tiempo.