Recorrer los barrios de mi Cali del alma, visitar viejos amigos, escuchar los reclamos sociales, entender su realidad territorial y su dinámica demográfica sólo permite concluir que la gente de Cali es berraca, con ganas de soñar y añora tener un propósito de vida que aporte en la reconstrucción de nuestro tejido social, de nuestra identidad cultural, de nuestra caleñidad. Esa caleñidad que nos ha arrebatado la administración en cabeza del alcalde Ospina gobernando para unos pocos, limitando el ejercicio libre de los derechos de las mayorías, incumpliendo el programa de gobierno por el que fue elegido y burlándose de todos los caleños mientras nos inundan con noticias que rodean su administración con casos de corrupción.
A pesar de las dificultades y de tantas necesidades que se ven, llena de motivación y toca las más sensibles fibras de mis convicciones, encontrar aún lideres sociales que ven la participación a través del diálogo social sano y respetuoso, como el único mecanismo para edificar los caminos que apunten a devolvernos nuestra identidad como caleños y que nos vuelva a llenar de orgullo ser noticia por nuestra cultura cívica, de la salsa, del deporte, del respeto, de la alegría, de la calidez, de la seguridad en todas sus dimensiones. Esa Cali pujante y ejemplo ante el país y ante el mundo.
En estos encuentros se palpa la frustración y desesperanza de los caleños, pero se siente y se respira fe en el ambiente con la actitud de fortaleza que acompaña el deseo de recuperar nuestra ciudad, nuestro lugar en el mapa nacional e internacional. Conversaciones muy gratas con caleños y amigos ilustres como Mario Fernando Prado de Oye Cali, Didier Ospina de Econoticas, Miguel Ángel Arango del noticiero Relámpago, Edgar Arias de Noti5, Óscar Corral y Harold Jiménez del noticiero Cali 24 Horas, Mauricio Ríos del Diario de Occidente, Edgar Buitrago de La Razón, El Negro Mina de Radio Calidad, entre otros tantos amigos, alegran, nutren el debate y permiten compartir ideas que se pueden transformar en procesos con verdaderas cadenas de valor, con eslabones que generen un desarrollo social seguro.
La gente no quiere las cosas regaladas, quiere tener las herramientas en formación, en capacitación y acompañamiento en la creación de empresa, sin los obstáculos del Estado que desmotivan y arrebatan los sueños. Esta es la actitud admirable de un grupo de jóvenes en el distrito de Aguablanca, liderado por Gustavo Adolfo Loaiza, que reclaman atención para generar oportunidades y apoyo con sus iniciativas de emprendimiento. Lo mismo es el despliegue de generosidad y solidaridad de Angie Milena Escobar, que aplaudo y apoyo, y quien como madre cabeza de familia, trabaja incansablemente liderando un comedor comunitario que saca a las personas que se benefician de la condición de pobreza, brindando seguridad alimentaria y oportunidades para la generación de ingresos.
Nuestro orgullo caleño nos debe empujar a fomentar liderazgos como los de Katherine Andrea Gutiérrez, una joven de 15 años que por iniciativa propia, agrupa a jóvenes de la comuna 4, generando cadenas con eslabones de valor en aprovechamiento del tiempo libre en arte, cultura y deporte, y con un eslabón destacable, como es el acompañamiento psicosocial, o como la plausible labor de líderes comunitarios como Carlos Marinez, que a través de su academia de fútbol ´Marinez Fútbol Club´ forma niños que sueñan con ser nuestro próximo ´Tino Asprilla´. Tenemos gente con mucho talento, como el joven Julio Olaya, un gran ser humano que lidera procesos audiovisuales para la integración cultural de nuestras comunidades.