Regresó el futbol en Alemania, con el mundo en expectativa, a la espera de las consecuencias.
Prueba piloto.
Lo exótico, por encima de lo convencional.
Cuatro goles en un partido, con distancia en la celebración lo que tanto incomoda a Falcao y con razón, porque el gol con sus efectos han sido su vida en las canchas.
Ardió la pelota, con gestos nerviosos de los futbolistas, sin besos y el codo en reemplazo de las manos. Sonrisas, tapabocas y tribunas solitarias.
Todo un cuento.
El fútbol sin fiesta está de regreso, con la disputa en la cancha por la pelota desinfectada, los espacios y los resultados.
Entre tanto, el retorno en Colombia incierto por la eterna discusión entre el gobierno y los dirigentes desunidos, por la ambigüedad de los protocolos.