En las campañas para elegir mandatarios locales se debe tener más que un buen discurso. Los candidatos deben respaldar su campaña con un plan de gobierno, en el cual plasmen su visión de ciudad y diseñen la hoja de ruta bajo la cual gobernarán en caso de ser elegidos. El candidato que gana la elección debe convertir ese plan de gobierno en su Plan de Desarrollo. Este plan, es un instrumento legal y de planeación que define las metas y programas que implementará en el marco de su gestión.
Dicha hoja de ruta debe ajustarse a su vez al Marco Fiscal de Mediano Plazo, una herramienta integral en los procesos de planeación nacional y territorial que parte del análisis de las finanzas públicas e integra el contexto macroeconómico, el presupuesto y la capacidad de endeudamiento de la ciudad, definiendo la viabilidad de los programas y asegurando su ejecución. A su vez, al Marco Fiscal se suma la formulación del Plan Plurianual de Inversiones (PPI), donde se establece la financiación de cada uno de los programas aprobados.
En esta lógica, la relevancia del Plan de Desarrollo radica en que se convierte en el instrumento de política pública que define el rumbo de la ciudad y determina las prioridades, proyectos y líneas de inversión que ejecutará el alcalde electo para los próximos cuatro años. No podemos olvidar que la mayor parte de estas políticas tendrán un impacto a largo plazo, definiendo los avances en movilidad, renovación urbana o el cuidado del medio ambiente, entre otros. Adicionalmente, estas políticas deben corresponderse con las metas del Plan Nacional de Desarrollo y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Dado que el Plan de Desarrollo se construye a partir del Plan de Gobierno formulado en campaña, lo que se espera es coherencia entre ellos. Debemos partir de la base que cuando se elige a un alcalde elegimos no sólo nuestra filiación política, sino que las ideas plasmadas en su plan de gobierno sean su ruta de navegación para su gestión. Los ciudadanos confían en las propuestas que conocieron en campaña y esperan que estas sean ejecutadas en los cuatro años de gestión del vencedor de la contienda. Entre los propósitos de formular un Plan de Desarrollo, está el que este pueda emplearse como una herramienta de veeduría ciudadana, siendo el soporte con el cual podemos ejercer control y exigir resultados a los mandatarios locales.
Actualmente los alcaldes tienen un plazo -que está por cumplirse- para presentar su proyecto de Plan de Desarrollo ante el Concejo y esta corporación lo estudia, discute, sugiere y aprueba. El Concejo de Bogotá empezó este debate en días pasados y es el momento para que los bogotanos estén alerta y hagan seguimiento al proyecto presentado por la alcaldesa Claudia López. Es una discusión clave, donde los concejales tienen la tarea no sólo de analizar bien la propuesta, sino de escuchar a los ciudadanos y elevar sus peticiones para corregir lo que sea necesario.
Concejales de diferentes bancadas, así como ciudadanos, han llamado la atención sobre algunos puntos del proyecto, contrastando propuestas de campaña vs. el proyecto presentado ante el Concejo de la ciudad. En un ejercicio sencillo de “fact checking”, se lograron evidenciar algunas fallas u aciertos en el proyecto de plan de desarrollo presentado recientemente. En aras de construir propositivamente para la ciudad, señalaré algunos puntos:
Incoherencias entre Plan de Gobierno y Plan de Desarrollo
- Durante la campaña, Claudia López fue enfática en reforzar la seguridad ciudadana. La entonces candidata fue crítica de la política de seguridad del gobierno saliente y aseguró en su programa de gobierno que fortalecería las Unidades de Reacción Inmediata (URI), instalando una mejor capacidad en las zonas de mayor criminalidad con operación 24/7. Claudia López afirmó que la alcaldía buscaría, en convenios con la Nación y la Fiscalía, agilizar las capturas y los procesos judiciales en delitos como hurto. Sin embargo, en el Plan Distrital de Desarrollo no se evidencian todas estas propuestas. El proyecto contempla una meta de mejoramiento de las URI, pero no especifica cifras, zonas ni tiempos. Por otro lado, no se menciona nada de su funcionamiento 24 horas ni del incremento del personal disponible y las metas para combatir la criminalidad en la ciudad son bajas.