Todo parece indicar que los Estados Unidos se van a emplear a fondo en restablecer los nexos con las democracias más significativas del mundo promoviendo su unidad. Entiende el nuevo mandatario americano que tal proceso es indispensable para lograr el balance de poder que demanda este ciclo histórico para garantizar el equilibrio y la paz , requisitos indispensables en orden a gestar un macro proceso de cooperación real y sincera que permita superar la enorme fractura global que ha develado la pandemia, la emulación de los superpoderes frente a la información y su papel desregulado en el control de las libertades individuales (aspecto negativo), el manejo de tragedias y catástrofes ( aspecto positivo) y la armonía entre las naciones.
Es un movimiento de alto calado político. Las democracias han vivido la experiencia de negociar bilateralmente con China con una evaluación insatisfactoria del proceso, dadas las magnitudes que ha tomado su influjo económico y su determinación por convertirse en el gran “hegemón” de esta centuria. En el caso de las democracias de nivel intermedio, la inquietud viene dada por los procesos de endeudamiento condicional, similares y aún más complejos que los utilizados en su hora por el poder norteamericano.
El anuncio del proceso en ciernes ha sido celebrado por Chris Patten, el avezado político británico que goza de gran credibilidad por su trayectoria política y académica. Vigésimo octavo y último gobernador de Hong Kong 1992-1997, Presidente del Partido Conservador, Miembro del Parlamento, Presidente de la Comisión Independiente sobre Política para el Norte de Irlanda, Co Presidente del Grupo Crisis Internacional y Comisionado Europeo, Rector de la Universidad de New Castle y Rector de la Universidad de Oxford. Patten registra los movimientos de la nueva administración norteamericana: Primero, el Secretario de Estado Antony Blinken declaró que “el régimen comunista chino está cometiendo un genocidio contra los uigures musulmanes en la provincia de Xinjiang”; segundo: el Asesor de Seguridad de Biden, Jake Sullivan “ha destacado la falta de cooperación plena de China con la misión de la OMS que investigaba los orígenes de coronavirus en Wuhan; tercero, “Biden ha dejado en claro su determinación de colaborar con socios para enfrentar problemas globales”. Aunque es público el esfuerzo de China por recuperar confianza internacional, Patten va más allá al calificar a la gran nación asiática como “poco fiable”.