Desde que asumió nuevamente la Alcaldía de Medellín, Federico Gutiérrez ha visto cómo su popularidad se desploma. Aunque ha invertido grandes sumas de dinero en publicidad para fortalecer su imagen, incluso nombrando como gerente de EPM a uno de los dueños de las encuestadoras que tan bien lo trataban, su gestión ha estado marcada por la controversia, la confrontación política y el abandono de la ciudad.
En primer lugar, Medellín parece una ciudad a la deriva. Cada que ocurre un hecho trágico o de alto impacto, como la fallida captura del extranjero Timothy Livingston, acusado de ingresar con dos menores de edad a un hotel, o la caída de una cabina del metrocable, el alcalde no ha estado presente en la ciudad. Su ausencia en momentos críticos genera la percepción de un líder distante, más enfocado en su imagen política que en la solución de los problemas urgentes de los medellinenses.
A esto se suma su constante enfrentamiento con el Gobierno Nacional. Si bien es natural que existan diferencias entre administraciones locales y nacionales, Fico ha hecho de la confrontación una estrategia permanente, poniendo en riesgo proyectos de gran relevancia para la ciudad. Obras cofinanciadas con la Nación, como la ampliación del metro o el fortalecimiento del sistema de salud pública, han quedado en entredicho debido a la falta de diálogo y cooperación entre ambas partes. Esta postura, lejos de beneficiarlo, lo ha hecho parecer un mandatario más enfocado en pelear con Petro que en gobernar en Medellín
Uno de los puntos más sensibles para la ciudadanía es la seguridad. En 2024, la ciudad registró más de 28.000 hurtos, una cifra alarmante que ha reforzado la percepción de inseguridad. Se han documentado modalidades delictivas extremadamente peligrosas, como el lanzamiento de piedras desde puentes a vehículos en movimiento, lo que ha dejado víctimas mortales. A pesar de las reiteradas promesas de combatir la delincuencia, los habitantes sienten que las calles siguen siendo peligrosas y que no se ha logrado una respuesta efectiva para contener la criminalidad.