“Decir la verdad importa, ser una buena persona importa” esta fue la frase, entre lágrimas, del presentador de CNN, Van Jones, para referirse a la derrota de Donald Trump, en un contexto que conmocionó al mundo, por todo lo que estaba en juego, luego de 4 años de liderazgo negativo que llevó a EE.UU. a perder el protagonismo en el concierto internacional en temas como: la salida abrupta de la OMS, sus fricciones con la OTAN, el desprecio por el medio ambiente al abandonar el acuerdo de París, la guerra económica con China, las contantes tensiones con Rusia, Irán y Corea del Norte y el maltrato a los inmigrantes latinos que cruzan la frontera; todo por culpa de un hombre de poca preparación que se dedicó a gobernar con un estilo ególatra y a incitar odios, dejando un país completamente dividido entre inmigrantes y antiinmigrantes, blancos y negros; que además fracturó la institucionalidad y llegó al extremo de no reconocer la derrota, complicando el tránsito hacia un nuevo mandato.
Las causas de la derrota todos las conocemos, lo que se pregunta la gente es ¿Qué le espera a Trump? Si bien es cierto tiene un caudal electoral muy grande, pero no es un político que sabrá explotarlo y las pataletas que está haciendo tienen muy decepcionado a un sector Republicano que lo seguía; algunos señalan que quedó expuesto por todas las denuncias que tiene de acoso sexual, evasión de impuestos y obstrucción en las investigaciones sobre sus relaciones con Rusia en la pasada campaña y hay rumores de una inminente quiebra por créditos que su organización tiene con los bancos, solo Deutsche Bank le prestó 2000 millones de dólares, de los cuales debe 340 millones, justo ahora, cuando su cadena de hoteles atraviesa el momento más difícil de su historia por la pandemia del Coronavirus que azota de forma inmisericorde a EEUU.