Muchos dicen que es una simple gripe, que la malaria mata más personas al año, que la influenza es mucho más peligrosa, que el dengue es peor y está en nuestras casas, que no hay que alarmarse. Pero lo real, es que nos estamos enfrentando a algo nuevo, con factores que lo pueden hacer devastador por el fácil contagio y la rapidez con que se mueve, algo que nos puede afectar en demasía como ha ocurrido en Italia y España. Causa mucho miedo lo que pueda generar el COVID-19, que ya pasa de 30 casos en Colombia.
Vivimos en una sociedad que no acata reglas, con poca cultura sanitaria, desigual, que, en su mayoría, vive del día a día y de la economía informal, que se trasporta en sistemas colapsados como Transmilenio o informales como el mototaxismo en ciudades intermedias, ambos perfectos para la trasmisión del virus. A muchos colombianos les resultará complicado quedarse en casa, como hicieron en China, sin salir a conseguir el sustento y, si a esto, le sumamos un sistema de salud que se han robado varias veces y que está literalmente reventado, sabemos que no aguantará la menor carga de pacientes contagiados. Es así, a la mala, como nos toca darnos cuenta que con la corrupción no debemos mirar para otro lado, porque tarde o temprano nos afecta ¿Se imaginan en el departamento del Cesar, donde la Salud está dominada por una mafia de políticos y el clan Arce, que irá a pasar en esas clínicas donde la gente se muere hasta de un simple resfriado? Que falta nos va a hacer el hospital de Aguachica, que se lo robaron y todavía nada que lo entregan. Pero falta otro componente que puede crear la tormenta perfecta, los migrantes venezolanos ya comenzaron a llegar, huyendo del régimen de Maduro, donde no se consigue ni una aspirina.