El Coronavirus dejará tendidos en la lona no solo a varios políticos sino también a la agenda política que traía -desde el año pasado- la oposición.
Tambaleques quedarán Petro y compañía al igual que los sectores polarizantes, radicales y, por supuesto, algunos actores proclamadores de catástrofes y distopias. Saldrán golpeados. Tendrán que, al igual que muchos, reinventarse para sobrevivir al postvirus.
Sepultada quedará -por este año y quizás el próximo- la agenda de paros y molvilizaciones sociales que enarbolaba la oposición; pero, hay que decirlo, la agenda política que traía el gobierno en muchos ítems deberá redirecionarse para afrontar la debacle económica y social que dejará tras de sí el Covid19 entre ellas, por ejemplo, la política fiscal y económica; la agraria; la digital y de macrodatos que es inexistente; la de movilidad y laboral y por supuesto la obvia, la sanitaria porque entre otras cosas la primera libertad es tener salud.
Y ello es así porque en el mundo -y Colombia no será la excepción- se está gestando una ciudadanía sanitaria que reclamará a la política, a los Estados y a ellos mismos medidas de prevención y salvaguarda de su salud, ingresos y capitales ante riesgos como el del Coronavirus. Se trata de un reclamo sanitario para que lo que está ocurriendo nunca más vuelva a pasar - como lo hizo a su vez y en su tiempo- la ciudadanía con casos como el Holocausto, Hiroshima, Chernobyl o recientemente con el atentando terrorista del 9/11 en Nueva York.