Ante la crisis desatada por la declaratoria de la OMS de pandemia por el Covid-19; se pone a prueba la capacidad de atención y respuesta a emergencias, de los sistemas de salud para tratar esta novedad, en los diferentes países donde ha llegado el virus.
China, ha anunciado que el pico de trasmisión del Covid-19, ha llegado a su fin y los casos nuevos de contagio están disminuyendo ostensiblemente, el 70 % de los pacientes infectados se han recuperado satisfactoriamente; eso significa que, de los 81.000 casos detectados, 56.700 pacientes están recuperados, y más de 13.000 continúan en tratamiento, lo cual demuestra que este país posee una gran capacidad de reacción para controlar, aislar y tratar a los contagiados con el Covid-19. Entre tanto Taiwán también, ha sido un país exitoso en el manejo del contagio, un poco más de 1.000 casos de infectados y su impacto en letalidad ha sido bajo, teniendo en cuenta su cercanía con China
Fuera de China, se estima que puede haber alrededor 50.000 contagios repartidos en más de 100 países, siendo Italia el país donde mayor brote se ha evidenciado -con más de 15.000 casos y más 1.000 fallecimientos- le sigue Irán con más de 10.000 casos ya confirmados y en España se expande aceleradamente. La pandemia es inevitable para todo el planeta, su impacto y letalidad, dependerán de la capacidad de los gobiernos en tomar medidas drásticas y tempranas en materia de prevención, control de fronteras, igual el poder de reacción que tengan las autoridades sanitarias, para contrarrestar la expansión del virus. Hay que aprender de aquellos países que han sido exitosos en el manejo de sus protocolos para controlar del contagio del COVID-19.
Colombia, enfrenta un gran reto. Si bien el Gobierno Nacional y su equipo de salud han tomado medidas en materia de prevención, normas de higiene, restricciones de ingreso al país de no nacionales y no residentes en Colombia, aislamiento de colombianos no residentes por 14 días, suspensión de eventos públicos de más 500 personas, cancelación de clases en colegios y universidades públicos de manera temporal, cierre del tránsito a personas en la extensa frontera con Venezuela, entre otras, es necesario que se acaten y respeten para hacer control, lo que requiere del apoyo y compromiso de todos.
Sin embargo, no se puede desconocer que nuestro sistema de salud tiene grandes falencias en infraestructura hospitalaria -especialmente a nivel regional- y una deficiencia de camas para cuidados intensivos (de las casi 87.000 camas en hospitales, solo 8.000 están disponibles para atención médica) lo anterior, deja en evidencia grandes dificultades para atender este tipo de emergencias, más aún, existen graves problemas financieros para una atención médica oportuna y de calidad.
Hoy más que nunca, es necesario reformar la ley 100 de 1993, realizar inversiones en los hospitales de las regiones, mejorar la calidad y oportunidad en la atención médica, entrega de medicamentos a tiempo, incrementar el número de camas y evaluar la eficiencia y eficacia en la intermediación de las EPS. Hay que aprender de estos episodios y prepararnos para nuevos eventos.