El coronavirus contraataca. Es el momento que afrontamos, retornaron las cuarentenas, confinamientos y toques de queda. El nuevo pico se encuentra entre nosotros. Las objeciones ahora no contribuyen, debemos concentrarnos en lo que importa: Vacunas y autocuidado.
La urgencia es ser inmune ante la Covid-19. Desde aquel lejano año 1700, cuando el médico inglés Edward Jenner descubrió que campesinos al contagiarse con la viruela de las vacas, no se enfermaban con la viruela humana, el mundo de la medicina cambió. De allí surgió la palabra vacuna.
Pero la masificación de las vacunas se potencializó solo hasta el siglo XIX, gracias al químico francés Louis Pasteur, quien acuñó el término vacuna, como un homenaje al médico Jenner.
Las vacunas son uno de los inventos más impactantes de la humanidad. De acuerdo con estimativos de la Organización Mundial de la Salud, al año se salvan más de tres millones personas por estos procedimientos.
Y lo que se viene es el reto sanitario más importante de la historia. En Colombia se calcula que tendremos vacunados al 70% de la población a finales de este año. Ni el Quijote aspiró a tanto.
Y no se trata de una, sino de varias vacunas de diferentes laboratorios, que en tiempos normales tardarían al menos tres años en prueba, pero la caótica urgencia no daba más espera. De allí las dudas, la eficacia podría ser moderada. Es lo que hay.