El programa público, prioritario y perseverante del 2021: vacunar y vacunar. Generar anticuerpos contra esta enfermedad infecciosa, Covid-19, que ha ocasionado una catástrofe social en el mundo. Hay que darle “un par de lapos” al sistema inmunológico para que despierte, reconozca el germen, lo embista sin compasión y guarde memoria. Sin titubeos para defender. Necesitamos una patrulla pretoriana que nos garantice protección duradera.
Las vacunas: evidencia de los avances de la ciencia al servicio de la salud pública. Enfermedades olvidadas son ejemplos de un gran trabajo investigativo colectivo para erradicarlas del entorno. Las enfermedades infecciosas encontraron en las vacunas “el papá de los pollitos”: ¡así de claro! Es la intervención más efectiva en salud, han protegido más de 1.500 millones de personas y cada 5 minutos salvan una vida. Evitan 2 millones de muertes por enfermedades infecciosas y jalonan el progreso de los pueblos. Trabajo, educación y desarrollo exigen ciudadanos sanos.
La Covd-19 es una pandemia que ha brincado continentes y originó en cada país su propia producción. Ya colonizadas estas naciones cerraron la importación. Es el momento justo para cuestionarse: ¿por qué la Covid-19 se convirtió en una pandemia social y dejó los límites confinados de la salud? ¿Hay que aplicar el método científico para encontrar la etiología?
Cuando patologías ya existentes, con quienes habíamos convivido años, encuentran inmunodeficiencia en el huésped, aparecen las enfermedades oportunistas. La patología inicial o primaria se agrava por estas entidades que, aprovechando las bajas defensas del paciente, muestran un alza descomunal. Se valen de plataformas sociológicas enquistadas y desencadenan una erosión multisistémica, inmisericorde que acaba con el agotado huésped.
La primera oportunista en Colombia es la corrupción. Tiene la modalidad de ser “viva no atenuada”. Nos ha acompañado desde hace décadas y con una particularidad en su virulencia: provoca aclimatación del huésped y relaja el control y sanción social. La segunda es el narcotráfico. Son microorganismos dañinos que se han modificado por químicos. Aunque se fumigue el patógeno conservan la estructura. Es capaz de afectar todas las instituciones y tiene una facilidad de penetración, cruza todas las barreras, se mimetiza y no respeta institución sin visitar. Es “sociosoluble”.