Como era de esperarse, después de la feroz y accidentada última campaña electoral en Estados Unidos, ya han aparecido en el mercado editorial allí varios libros sobre dicha contienda. Es tradición que se haga un análisis sobre todos los aspectos que implican la elección de un presidente, desde las primarias que eligen a los candidatos de los partidos hasta las circunstancias que pudieran haber influido en el ánimo de los votantes, sin olvidar las estrategias y mezquindades inherentes a la política.
En el caso de la última campaña hubo para los analistas dos elementos novedosos: la edad y la salud de los principales contrincantes, ninguno de los dos precisamente lúcidos y saludables muchachos: el presidente Joe Biden inocultablemente deteriorado por el paso de los años, y el candidato Donald Trump sospechosamente no en sus cabales. Sobre esto último el mundo parece estar viendo hoy el resultado, y cuando uno lee los análisis de gente que sabe de economía y geoestrategia ya no se extraña de encontrar calificativos como “insania”, “locura” “disparate”…
Los dos principales libros sobre este asunto son “Fight”, que lleva el subtítulo “inside the wildest battle for the White House” de Jonathan Allen y Amie Parnes, y “Original sin” de Jake Tapper y Alex Thompson. Este último, quizá el más esperado y polémico, se centra en una pregunta clave: ¿Cuánto y desde cuándo sabían los dirigentes del partido Demócrata de la mala salud de Joe Biden? La lectura del libro no deja dudas de que lo sabían desde el comienzo, y que lo sabían todo. La cuestión ahora es ¿por qué no lo dijeron?
“El pecado original de las elecciones de 2024 fue la decisión de Biden de presentarse a la reelección, seguida de encarnizados esfuerzos por ocultar su deterioro cognitivo”, dicen Tapper y Thompson. Suele decirse que el triunfo tiene muchos padres y la derrota solo un culpable. En este caso, como la candidata frente a Trump por el precipitado cambio de última hora fue Kamala Harris, la aplicación del aforismo, siguiendo la tradición, estaría en cabeza de la vicepresidente. No es verdad. La derrota del partido Demócrata tiene muchos protagonistas.
Es cierto que Harris cometió muchos errores, se dice en el libro, “tanto antes de que Biden se convirtiera en candidato como después, pero ninguna decisión que ella y su campaña tomaron fue tan trascendental como la decisión de él de presentarse a la reelección y fingir que no se derretía mentalmente ante nuestros ojos”. Y luego están los dirigentes del partido, los asesores y la propia familia del presidente.