Cuenta Silvio Rodríguez, en una de sus más conocidas canciones, la historia de tres hermanos cuyas miradas son distintas las unas de las otras.
El primero, “para nunca equivocarse o errar, iba despierto y bien atento a cuando iba a pisar” y “se hizo viejo queriendo ir lejos con su corta visión”. Conclusión.
“Ojo que no mira más allá no ayuda al pie”
El segundo, “para nunca equivocarse o errar, iba despierto y bien atento al horizonte” y “revolcado siempre se la pasó y se hizo viejo queriendo ir lejos a donde no llegó”. Conclusión:
“Ojo que no mira más acá tampoco fue”
El tercero, “para nunca equivocarse o errar, una pupila llevaba arriba y la otra en el andar” y “su mirada estaba extraviada entre el estar y el ir”. Conclusión:
“Ojo puesto en todo ya ni sabe lo que ve”
En la tan extraña situación que nos encontramos, ya no sabemos si mirar a miles de kilómetros -lo que en un mundo globalizado parece poco- o continuar mirando acá desentendidos de lo que ocurre allá -lo que desde este punto de vista se hace tan lejano- o mirar allá mientras miramos acá, creyendo que cumplimos un deber como ciudadanos de un país pero también del mundo es decir, como lo define la Oxfam, un ciudadano global que conoce y comprende el mundo y su lugar en él, toma un papel activo en su comunidad y trabaja con otros para hacer que nuestro planeta sea más igualitario, justo y sostenible. Aunque también podríamos optar por cerrar los ojos y quedarnos quietos para no ir a tientas.
Ninguna de esas opciones trae buenos resultados y por eso patinan en un piso resbaloso aquellos ya acostumbrados a pontificar desde la tribuna que se les construyó para su muy poco noble o apenas noble ambición de ser presidentes del país. Esa jugada del destino los tomó por sorpresa, dejaron de ser los protagonistas en los medios y en las redes pasando a un segundo lugar justo cuando estaban en la misma posición de Sancho aspirando a gobernar la ínsula Barataria, lo que lleva a don Quijote a advertirle: “del conocerte, Sancho, saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey”.