En el futbol actual se habla de modelos de juego revolucionarios, de principios tácticos y patrones estratégicos innovadores, pero se deja muchas veces de lado su esencia,la importancia de la pelota, la calidad de quienes lo practican, el juego limpio.
Es la consecuencia de la búsqueda frenética del resultado sin diversión en el espectáculo, con imposición de vocablos sofisticados, para justificarlo, en un alarde pedante de conocimientos.
Jugar al futbol siempre fue fácil. Pero hacer la fácil, fue difícil.
La simpleza de “jugar su jugado” como dicen en el barrio los empíricos. Los entrenadores sin cursos, espontáneos, que tienen más sentido común que los denominados hoy “amos del juego” por su verborrea.
Los dueños de la primera y la última palabra en los conceptos, "científicos de los estadios", que deambulan dando catedra, pizarrón en mano, llenando de flechas, números, círculos, sombras, con goles en la tablet que fabrican sus mentes delirantes, que solo el talento consigue en las canchas.
Muchos que ni una patada le dieron a "la redonda".
Que se ufanan de saber de futbol, aunque de futbol saben muchos que ni de futbol saben.
¿Qué es el futbol? ¿Qué es saber de futbol?
Si todo es tan simple. Es la habilidad con el balón.Es darle orden al juego, es encaminar un equipo al gol, es ganar con diversión, es empequeñecer al rival con habilidades colectivas ensayadas, es el dominio del espacio, con respeto al espectáculo, al árbitro y las reglas. Es debilitar defensas y potenciar ataques.